¿Por qué comemos manzana con miel en Rosh Hashaná? La miel se entiende rápido: pedimos un año dulce. Pero la manzana plantea una pregunta que pocos se hacen: ¿por qué no un mango, un plátano o cualquier otra fruta dulce? La respuesta está en el Zohar, en una imagen concreta, Jakal Tapujín Kadishín, el campo de los manzanos sagrados, que representa el lugar donde la presencia divina desciende. Comer manzana en Rosh Hashaná no es solo desear dulzura: es situarse en el punto exacto donde se recibe la bendición. En este artículo vamos a recorrer esa fuente, entender quién la conectó con la mesa de Rosh Hashaná y repasar cada uno de los alimentos que encontramos esa noche, porque cada ingrediente es un mensaje interior que nos damos a nosotros mismos sobre cómo queremos empezar el año.
01 · La pregunta que nadie hace sobre la manzana
Cuando pensamos en Rosh Hashaná, la imagen que aparece es siempre la misma: una manzana cortada junto a un cuenco de miel. Es la gran foto de la festividad. Pero si la miel representa la dulzura del año nuevo, ¿qué aporta la manzana que no aporte cualquier otra fruta?
Esta pregunta ya se la hizo en el siglo XIV el Maharil, Rabí Yaakov ben Moshé Moelin, en Alemania, siglos después de que el Talmud (tratados de Kritot y Horayot) estableciera la costumbre de comer alimentos simbólicos en la noche de Rosh Hashaná. El Maharil buscó la respuesta en la tradición cabalística y la encontró en el Zohar.
02 · Jakal Tapujín Kadishín: el campo de los manzanos sagrados
El Zohar utiliza la expresión Jakal Tapujín Kadishín (חקל תפוחין קדישין), el campo de los manzanos sagrados, como imagen de la Shejiná, la presencia divina. No es una metáfora decorativa: describe el espacio espiritual donde la divinidad desciende y se hace accesible.
Cuando el Maharil conecta esta imagen con la mesa de Rosh Hashaná, la manzana deja de ser un fruto cualquiera. Se convierte en un símbolo del momento exacto de recibir la bendición. Por eso no vale un mango ni un plátano: ninguno de ellos carga con esa referencia del Zohar. La manzana nos coloca, simbólicamente, en ese campo sagrado donde la presencia del Creador baja a nuestro encuentro.
Así que cuando mojamos la manzana en miel y recitamos la bendición, estamos haciendo dos cosas a la vez: pedimos un año dulce y nos situamos en el lugar espiritual donde esa dulzura puede llegar.
03 · No solo la manzana: cada alimento es un mensaje interior
La mesa de Rosh Hashaná no se limita a la manzana con miel. El Shulján Aruj recoge una serie de alimentos simbólicos, los simanim, que se comen esa noche acompañados de una breve plegaria. Cada uno funciona por un juego de palabras entre el nombre del alimento en hebreo o arameo y la petición que expresamos.
Pero hay algo que David subraya con fuerza: estos alimentos no son amuletos ni supersticiones. Son arquetipos, mensajes que nos damos a nosotros mismos sobre el estado interior con el que queremos comenzar el año. El ritual, cuando se hace con conciencia, adquiere vida para nuestra vida.
Si quieres ver la lista completa con las fuentes talmúdicas de cada alimento, puedes consultar la guía de simanim de Rosh Hashaná. Aquí vamos a centrarnos en el significado interior que David explica en su clase.
04 · Kartí (כרתי) — El puerro: que se corten nuestros enemigos interiores
¿Qué enemigos?
El puerro se llama Kartí en hebreo, y suena como yikartu, «que se corten», «que desaparezcan» nuestros enemigos. Ahora bien, ¿qué enemigos?
David lo aclara sin rodeos: no se trata de otras personas ni de otros seres humanos. Los enemigos son nuestros propios pensamientos y sentimientos que no deberían estar ahí. Esos impulsos del entorno que nos hacen tropezar una y otra vez. Nadie tiene que sacar ninguna espada. Todo lo que la Toráh nos pide en sus rituales apunta hacia dentro, hacia nuestro interior.
Todo lo que nos dice la Toráh, todos los rituales que hacemos, es para uno: para dentro de nosotros, para nuestro interior.
05 · Silka (סילקא) — La acelga: que se aparten los acusadores
¿Qué es un acusador en la tradición judía?
La acelga (o remolacha, según algunas tradiciones) se llama Silka, y suena como yistalku, «que se aparten de nosotros los que nos acusan».
¿Quiénes son esos acusadores? David lo explica con una imagen potente: cada vez que tropezamos, esa acción genera una energía espiritual. Esa energía se presenta ante el Creador y dice: «Yo existo. Yo estoy vivo por su tropiezo.» Eso es un acusador. No es una persona señalándonos con el dedo: es la consecuencia espiritual de nuestros propios errores.
Al comer la acelga y recitar la plegaria, pedimos que esas consecuencias se aparten, que no pesen sobre nosotros en el juicio del año nuevo.
06 · Tamar (תמר) — El dátil: que se acaben las dificultades
El dátil, Tamar, suena como yitamu, «que se acaben». ¿Que se acaben qué? Los malos decretos, las dificultades, las circunstancias difíciles que hemos arrastrado durante el año.
Es una petición directa y honesta: reconocemos que el año ha tenido momentos duros y pedimos que no se prolonguen al año que entra.
07 · Rubia (רוביא) — La calabaza o zanahoria: que aumenten nuestros méritos
La Rubia, que según la tradición puede ser calabaza o zanahoria, se conecta con la palabra rabá, «que aumente», «que se multiplique». La petición es que aumenten nuestros méritos, nuestras buenas acciones, nuestro peso positivo ante el Creador.
08 · Rimón (רימון) — La granada: que se multipliquen como sus granos
La granada cierra la serie de simanim con una imagen visual poderosa: al abrirla, aparecen cientos de granos apretados unos contra otros. La petición es que nuestros méritos se multipliquen como los granos de la granada.
Cada grano representa una acción, una mitzvá, un momento en el que elegimos bien. Pedimos que el año nuevo esté lleno de ellos.
09 · ¿Qué es realmente este ritual?
Presentarse ante el Creador con conciencia
Rosh Hashaná es, según la Toráh, el día en que toda la humanidad se presenta ante el Creador. No solo el pueblo de Israel: toda persona, de cualquier origen, idioma o color, comparece uno a uno. Es un momento de rendición de cuentas interior: ¿cómo me he portado este año? ¿Qué he hecho con el tiempo que se me dio?
Durante el mes de Elul nos hemos preparado para esta cita. Hemos hecho Teshuvá, hemos revisado nuestras acciones, hemos tocado el shofar cada mañana. Y cuando llega la noche de Rosh Hashaná, la mesa se convierte en un espejo de nuestro estado interior.
Cada alimento que ponemos expresa en qué punto estamos y hacia dónde queremos ir:
- Necesitamos un año dulce (manzana con miel).
- Necesitamos que desaparezcan los pensamientos que nos minan (Kartí).
- Necesitamos que se aparten las consecuencias de nuestros errores (Silka).
- Necesitamos que se acaben las dificultades (Tamar).
- Necesitamos que crezcan nuestros méritos (Rubia).
- Necesitamos que se multipliquen nuestras buenas acciones (Rimón).
El ritual con la conciencia adquiere vida para nuestra vida. Nos estamos dando a nosotros mismos el mensaje de cómo queremos que empiece el año.
Esa es la clave: no son amuletos, no son supersticiones, no es magia. Es un lenguaje simbólico que, cuando se entiende, transforma la mesa de Rosh Hashaná en una declaración de intenciones ante el Creador y ante uno mismo.
10 · Lo que cambia cuando entiendes por qué
Hay una diferencia enorme entre repetir un gesto porque «siempre se ha hecho así» y hacerlo sabiendo exactamente qué significa. Cuando sabes que la manzana te conecta con el Jakal Tapujín Kadishín del Zohar, cuando entiendes que el puerro habla de tus enemigos interiores y no de personas de carne y hueso, cuando ves que la granada es una imagen de la vida que quieres construir grano a grano, el ritual deja de ser una costumbre y se convierte en una herramienta de transformación.
Eso es lo que ocurre cuando aprendemos. El año pasado quizá no salió como queríamos, por desconocimiento o por otros factores. Pero este año nuevo puede ser distinto, porque ahora entendemos lo que estamos haciendo y por qué.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se come manzana con miel en Rosh Hashaná y no otra fruta?
La manzana no se eligió solo por su dulzura. El Maharil (siglo XIV) conectó este fruto con la imagen del Zohar Jakal Tapujín Kadishín, el campo de los manzanos sagrados, que representa el lugar donde desciende la presencia divina. Comer manzana es situarse simbólicamente en el punto donde se recibe la bendición.
¿Qué son los simanim de Rosh Hashaná?
Los simanim son alimentos simbólicos que se comen la noche de Rosh Hashaná, cada uno acompañado de una breve plegaria. Su nombre en hebreo o arameo suena parecido a la petición que expresan: dulzura, protección, fin de las dificultades o multiplicación de méritos. Puedes ver la lista completa en la guía de simanim.
¿Los simanim son amuletos o supersticiones?
No. Son arquetipos, mensajes que nos damos a nosotros mismos sobre el estado interior con el que queremos comenzar el año. Funcionan cuando se hacen con conciencia y comprensión, no como gestos mecánicos.
¿Quiénes son «los enemigos» que mencionamos al comer el puerro?
No son otras personas. Son nuestros propios pensamientos negativos, impulsos dañinos y sentimientos que nos hacen tropezar. Todos los rituales de la Toráh apuntan hacia el interior de la persona.
¿Toda la humanidad es juzgada en Rosh Hashaná o solo el pueblo judío?
Según la tradición, toda la humanidad se presenta ante el Creador en Rosh Hashaná, sin importar origen, idioma o lugar. El pueblo de Israel tiene rituales específicos para ese día, pero el juicio es universal.
Que este conocimiento te acompañe cuando te sientes a la mesa de Rosh Hashaná. Si quieres seguir preparándote para las fiestas, en Aprende a Rezar encontrarás clases, artículos y herramientas para vivir cada momento del calendario judío con profundidad y con los pies en la tierra. Shaná Tová uMetuká.