Berij Shemé (בְּרִיךְ שְׁמֵהּ) es una plegaria en arameo que se recita cada vez que se abre el Ejal (אֵיכַל), el Arca Sagrada donde se guardan los rollos de la Toráh. Su nombre significa «Bendito sea Su Nombre» y procede del Zohar, la obra central de la mística judía. A diferencia de la mayoría de los rezos del Sidur, Berij Shemé no está escrito en hebreo sino en arameo, y esa elección no es casual: según la tradición cabalística, el arameo es un idioma que los ángeles no comprenden, lo que convierte esta plegaria en un canal directo entre el alma y el Creador, sin intermediarios.
El texto aparece en el Sidur Bircat Shelomo en las páginas 331-332 y se dice cada Shabat, así como los lunes y jueves cuando se saca el Séfer Toráh para la lectura semanal. Su estructura es un modelo de oración ordenada: primero se alaba al Creador, después se hace una declaración de fe y solo al final se presenta la petición. Esa secuencia enseña algo que va mucho más allá de la liturgia: antes de pedir, hay que saber ante quién estás y en quién confías.
01 · ¿Cuándo se dice Berij Shemé y por qué importa el momento?
Berij Shemé se recita en el instante preciso en que se retira la cortina del Ejal y se abre el arcón que contiene los rollos de la Toráh. Hay sinagogas que guardan dos rollos y otras que tienen diez, quince o más, según el tamaño de la comunidad. El número no cambia el momento: la plegaria se dice siempre al abrir, antes de sacar el rollo.
Ese instante tiene un peso espiritual propio. Abrir el Ejal es como abrir una puerta entre dos dimensiones: la comunidad reunida y la Palabra escrita. Berij Shemé ocupa ese umbral. Se dice de pie, mirando los rollos, y marca la transición entre la preparación interior y la lectura pública de la Toráh.
En la práctica sefardí, el texto se recita cada Shabat por la mañana y también los lunes y jueves, que son los días en que se lee la porción semanal en la sinagoga.
02 · La estructura de Berij Shemé: alabanza, fe y petición
Uno de los aspectos más valiosos de esta plegaria es su arquitectura interior. No es un texto que pida cosas desde la primera línea. Sigue un orden que los sabios consideran el modelo correcto de toda oración:
Primera parte: reconocer al Creador
El texto abre con las palabras «Bendito sea el Nombre del Señor del universo. Bendita sea Su corona y Su lugar.» Aquí no se pide nada. Se reconoce quién es D-os, se le sitúa como Rey del universo. Es una declaración de realidad: antes de hablar con alguien, necesitas saber con quién hablas.
Después añade: «Sea Tu voluntad con Tu pueblo Israel para siempre, y la redención Tuya muéstrala a Tu pueblo en Tu casa santa, y darnos de la bondad de Tu luz, y aceptar nuestra plegaria con misericordia.» Sigue siendo alabanza mezclada con reconocimiento: se le pide que acepte la plegaria, pero el centro sigue siendo Él y Su voluntad.
Segunda parte: declaración de fe
El corazón del texto es una declaración de confianza. El que reza afirma que toda su fe, toda su seguridad, está depositada en el Creador y no en un ser humano.
Esto merece una aclaración importante. No se trata de desconfiar de las personas. Se trata de no depositar la confianza del alma en otro ser humano. Puedes amar a tu pareja, respetar a tu maestro, confiar en tu amigo, pero la confianza plena y absoluta de tu alma, el destino último de tu rezo, va dirigido al Creador. Esa distinción es fundamental y Berij Shemé la pone en palabras cada semana.
Tercera parte: la petición
Solo las últimas líneas del texto contienen la petición propiamente dicha, y es llamativo lo que se pide:
«Sea Tu voluntad que abras mi corazón a Tu Toráh y que cumplas los deseos de mi corazón y del corazón de todo Tu pueblo Israel, para bien, para la vida y para la paz. Amén.»
No se pide dinero, salud ni éxito. Se pide entendimiento, que el Creador abra el corazón para comprender Su Toráh. Y se pide que los deseos del corazón, no los de la cabeza, se cumplan. La diferencia es sutil pero enorme: los deseos de la cabeza pueden estar contaminados por el ego, la ansiedad o la comparación. Los deseos del corazón, cuando son genuinos, apuntan a lo que de verdad necesitas.
Y esos deseos se sellan con tres palabras que funcionan como filtro: para bien, para la vida y para la paz. Si lo que deseo es para el bien de todos, para la vida de todos y para la paz de todos, entonces vale la pena pedirlo.
03 · ¿Por qué Berij Shemé está en arameo y no en hebreo?
Esta es la pregunta que más curiosidad despierta. La inmensa mayoría de los rezos del Sidur están en hebreo, la lengua sagrada. ¿Por qué esta plegaria está en arameo?
La tradición mística judía, recogida en el propio Zohar de donde procede el texto, explica que los ángeles (מַלְאָכִים) no comprenden el arameo. Los ángeles, en la cosmovisión judía, son energías espirituales que actúan como intermediarios entre el mundo físico y el Creador. Cuando un rezo se dice en hebreo, esas energías pueden «interceptarlo», elevarlo o incluso retenerlo.
Los sabios místicos que compusieron textos en arameo buscaban algo distinto: un canal directo, sin intermediarios, entre el alma humana y el Creador. Berij Shemé es exactamente eso. No pasa por ninguna estación intermedia. Va directo.
El Talmud (Shabat 12b) recoge que los ángeles de servicio no atienden al arameo. Los cabalistas aprovecharon esa enseñanza para construir plegarias que llegasen al Creador sin mediación.
Más allá de la explicación mística, el sentido práctico es claro: hay momentos en la vida espiritual en los que necesitas hablar directamente con el Creador, sin filtros, sin adornos, sin que nada se interponga. Berij Shemé es uno de esos momentos.
04 · Qué significa «Israel» en este texto
El texto menciona varias veces a «Tu pueblo Israel» y conviene entender qué alcance tiene esa palabra en este contexto.
Israel (יִשְׂרָאֵל) es un concepto mucho más amplio que un punto en la geografía. Es un concepto de valores, de ética, de conciencia, de forma de ir por la vida. La palabra se puede leer de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, se pueden combinar sus letras interiores, y cada lectura arroja un significado distinto. El concepto de Israel engloba a toda persona que haya dicho en su vida: «Yo necesito ir por la ética, la moral, la conciencia, la espiritualidad, la elevación, la corrección.»
No tiene que ver con dónde naciste ni con tu documento de identidad. Tiene que ver con una decisión interior. Y cuando Berij Shemé pide «para Tu pueblo Israel», está pidiendo por todos los que caminan con esa conciencia, vengan de donde vengan.
Eso no quita que exista una tierra de Israel, una geografía concreta que el pueblo judío ama. Ambas cosas conviven sin contradicción: el amor por la tierra y la comprensión de que el concepto espiritual es universal.
05 · La redención como plenitud, no como rescate
Berij Shemé pide la redención (גְּאֻלָּה), pero ¿qué significa eso en este contexto?
No se trata de esperar que venga alguien a rescatarnos. La redención que pide este texto es que todo el mundo, de punta a punta del planeta, viva en paz, con abundancia, sin que le falte nada a nadie, y que cada persona encuentre la plenitud. Es una visión de reparación colectiva, no de salvación individual.
Esa lectura conecta con la enseñanza de Parashá Vayikrá sobre las ofrendas como mapa del alma: la idea de que el trabajo espiritual no es solo para uno mismo sino para elevar la realidad entera.
06 · Cómo integrar Berij Shemé en tu práctica
Si asistes a una sinagoga sefardí, escucharás Berij Shemé cada Shabat y cada lunes y jueves. Pero incluso si rezas en casa, puedes incorporar este texto a tu práctica con estas claves:
- Búscalo en el Sidur Bircat Shelomo, páginas 331-332, donde aparece con transliteración y traducción al español.
- Recítalo de pie, como si estuvieras frente al Ejal abierto, porque la intención importa tanto como el lugar.
- Presta atención a la estructura: primero alaba, después declara tu fe, y solo al final pide. Esa secuencia puede transformar cualquier otro rezo que hagas.
- Cuando llegues a la petición final, detente un momento en las tres palabras: para bien, para la vida y para la paz. Pregúntate si lo que deseas pasa ese filtro.
Esa estructura de alabanza-fe-petición es la misma que encontramos en la Amidá y sus 19 bendiciones, donde las primeras tres bendiciones alaban, las intermedias piden y las últimas agradecen. Berij Shemé condensa ese principio en un texto breve y directo.
07 · El corazón como brújula de la petición
Hay un detalle en la petición final que merece quedarse contigo: el texto pide que se cumplan «los deseos de mi corazón», no los de mi cabeza.
La cabeza calcula, compara, proyecta. El corazón sabe lo que necesita. Cuando el texto pide que D-os abra el corazón a la Toráh, está pidiendo un tipo de entendimiento que no es intelectual sino profundo: esa comprensión que te hace ver la conciencia de la humanidad, las bellezas del mundo, el sentido de lo que vives.
Y cuando ese corazón abierto formula un deseo, lo formula limpio. Por eso el texto puede cerrarse con «para bien, para la vida y para la paz» sin que suene a fórmula vacía. Si el deseo nace del corazón y no del ego, esas tres condiciones se cumplen solas.
Esa conexión entre el corazón y la plegaria recuerda lo que enseña el Tikún HaKlalí sobre la reparación del alma: que el rezo más poderoso es el que sale de la verdad interior, no de la repetición mecánica.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Berij Shemé y de dónde viene?
Berij Shemé es una plegaria en arameo que procede del Zohar, la obra central de la Cábala judía. Se recita al abrir el Ejal (Arca Sagrada) antes de sacar el Séfer Toráh. Su nombre significa «Bendito sea Su Nombre» y aparece en el Sidur Bircat Shelomo, páginas 331-332.
¿Por qué Berij Shemé está en arameo y no en hebreo?
Según la tradición mística y el Talmud (Shabat 12b), los ángeles no comprenden el arameo. Los cabalistas eligieron este idioma para crear un canal de comunicación directa con el Creador, sin intermediarios espirituales.
¿Cuándo se recita Berij Shemé?
Se dice cada Shabat por la mañana y también los lunes y jueves, que son los días en que se lee la Toráh en la sinagoga. Se recita de pie, en el momento exacto en que se abre el Ejal.
¿Puedo decir Berij Shemé si rezo solo en casa?
Sí. Aunque el contexto original es la sinagoga, puedes recitarlo en casa como parte de tu práctica personal. Lo importante es mantener la intención (kavaná) y respetar la estructura del texto: alabanza, declaración de fe y petición.
¿Qué se pide en Berij Shemé?
La petición ocupa solo las últimas líneas y pide tres cosas: que D-os abra el corazón a la Toráh, que cumpla los deseos del corazón, y que todo sea para bien, para la vida y para la paz.
Berij Shemé se dice en voz baja, de pie, mirando los rollos de la Toráh. Dura menos de un minuto. Pero en ese minuto cabe una declaración completa de quién eres, en quién confías y qué deseas de verdad. La próxima vez que lo recites o lo escuches, quédate con la última línea: para bien, para la vida y para la paz. Si tu deseo pasa ese filtro, merece ser dicho. Amén.