Sabiduría de los sabios

Perek Shirá: El canto de la creación explicado

43 criaturas, 43 versículos, un solo canto

Qué es el Perek Shirá: el antiguo texto hebreo donde cada criatura canta un versículo a D-os. 43 voces explicadas con fuentes del Talmud y el Midrash.

David Gozlan · 24 min de lectura · 12 sabios citados

El Perek Shirá (פֶּרֶק שִׁירָה), «el capítulo del canto», es un antiguo texto hebreo que recorre toda la creación y asigna a cada criatura un versículo bíblico como su canto propio. Los cielos, la tierra, las aguas, los árboles, las aves, los peces, los insectos y los animales terrestres cantan, cada uno con su voz, la gloria de su Creador. En total son unas ochenta y cinco voces repartidas en seis capítulos.

Sus manuscritos más tempranos proceden de la Guenizá de El Cairo. Los investigadores lo sitúan entre la época del Talmud y la de los Gueonim; la edición crítica de referencia es la de Malachi Beit-Arié. La tradición lo ha atribuido al rey David, a su hijo Shlomó o a Rabí Yehudá haNasí. Muchas comunidades lo incluyen en el sidur y lo recitan a diario antes de Shajarit.

Leído despacio, el Perek Shirá es mucho más que una lista de animales y versículos. La elección de cada cita es una enseñanza: qué dice esa criatura con su forma de vivir, y qué nos revela sobre nosotros. Este artículo recorre las 43 voces más significativas del texto, con las fuentes talmúdicas y midrásicas que las iluminan.


01 · La promesa que abre el texto

Antes de que cante la primera criatura, el Perek Shirá abre con una enseñanza atribuida a Rabí Eliezer:

כל האומר שירה זו בעולם הזה, זוכה ואומרו לעולם הבא, שנאמר אז ישיר משה. שר לא נאמר, אלא ישיר.
Quien dice este canto en este mundo merece decirlo en el mundo venidero, como está escrito: «Entonces cantará Moshé». No dice «cantó», sino «cantará».
(Introducción del Perek Shirá)

La lectura del verbo en futuro no es invento del Perek Shirá: el Talmud usa el mismo versículo como prueba de la resurrección de los muertos (Sanhedrín 91b). El canto de la creación no terminó en Bereshit. Se sigue cantando.


02 · ¿Cantan de verdad las criaturas?

La pregunta atraviesa todo el texto. La tradición ofrece al menos tres lecturas, y no se excluyen entre sí.

El canto literal

El Talmud afirma que las vacas que llevaban el Arca cantaban (Avodá Zará 24b) y que un ángel pronunció un versículo al ver brotar las hierbas (Julín 60a). El Rambam enseña que los cuerpos celestes tienen conocimiento y alaban a su Creador (Hiljot Yesodéi haTorá 3:9).

El canto como enseñanza

Cada criatura «canta» con su forma de ser, y el ser humano aprende de ella. Rabí Yojanán lo formula así: si no se hubiera dado la Toráh, habríamos aprendido el pudor del gato, la honradez de la hormiga, la fidelidad de la paloma y la cortesía del gallo (Eruvín 100b).

El canto a través del hombre

Según la lectura mística, las criaturas cantan, pero su canto se eleva a través del ser humano, que las nombra, las observa y las bendice. Nada fue creado en vano (Shabat 77b); todo fue creado para Su gloria (Yeshayahu 43:7).

הללו את ה' מן הארץ, תנינים וכל תהמות... החיה וכל בהמה, רמש וצפור כנף
Alabad al Eterno desde la tierra, monstruos marinos y todos los abismos… fieras y todo el ganado, reptiles y aves aladas.
(Tehilim 148:7, 10)

03 · Cielo, tierra y aguas: lo que canta sin boca

Los dos primeros capítulos del Perek Shirá dan voz a lo que no tiene boca: los cielos, la tierra, el desierto, el mar, la lluvia, el sol y la luna. Es la creación de los primeros días de Bereshit cantando a su Creador.

¿Qué cantan los cielos?

השמים מספרים כבוד אל ומעשה ידיו מגיד הרקיע
Los cielos cuentan la gloria de D-os, y el firmamento anuncia la obra de Sus manos.
(Tehilim 19:2)

El salmo continúa: «No hay dicho ni palabras; no se oye su voz» (19:4). Es un canto sin sonido. El Rambam lo toma literalmente: las esferas celestes tienen alma y conocimiento, y alaban a su Creador (Hiljot Yesodéi haTorá 3:9). Un cielo estrellado no necesita palabras para decir algo.

¿Qué canta la tierra?

לה' הארץ ומלואה תבל ויושבי בה
Del Eterno es la tierra y todo lo que la llena, el mundo y quienes lo habitan.
(Tehilim 24:1)

El Talmud señala una contradicción con otro versículo: «la tierra la dio a los hijos del hombre» (Tehilim 115:16). La respuesta: antes de recitar la bendición, el mundo es de D-os; después de bendecir, pasa a ser nuestro. Quien disfruta de este mundo sin bendecir es como quien toma algo consagrado (Berajot 35a). La tierra no nos pertenece hasta que la reconocemos.

¿Qué canta el desierto?

ישושום מדבר וציה ותגל ערבה ותפרח כחבצלת
Se alegrarán el desierto y la tierra seca; la estepa se regocijará y florecerá como la azucena.
(Yeshayahu 35:1)

La Toráh se entregó en el desierto. El Midrash explica: quien no se hace libre y abierto como el desierto no puede adquirir la sabiduría y la Toráh (Bamidbar Rabá 1:7). El lugar más vacío es el que canta la esperanza de florecer.

¿Qué canta el Guehinom?

Sorprende que el lugar del castigo tenga canto propio:

כי השביע נפש שקקה ונפש רעבה מלא טוב
Porque sació al alma sedienta, y al alma hambrienta la llenó de bien.
(Tehilim 107:9)

La Mishná enseña que el juicio de los malvados en el Guehinom dura doce meses (Eduyot 2:10): no es un fin, es un proceso. El lugar del sufrimiento habla de saciar un hambre.

¿Qué canta el mar?

מקלות מים רבים אדירים משברי ים אדיר במרום ה'
Más que el estruendo de muchas aguas, más poderoso que las olas del mar, poderoso en las alturas es el Eterno.
(Tehilim 93:4)

Quien ve el gran mar recita una bendición especial (Berajot 59b). El mar es fuerza sin freno, y aun así tiene un límite que no cruza (Mishlé 8:29). Reconocer un límite puede ser una forma de grandeza.

¿Qué cantan el rocío y la lluvia?

El rocío canta:

אהיה כטל לישראל יפרח כשושנה
Seré como el rocío para Israel: florecerá como la rosa.
(Hoshea 14:6)

El Talmud enseña que el rocío y los vientos nunca se retienen del mundo, a diferencia de la lluvia (Taanit 3a). Llega siempre, sin ruido, sin que nadie lo pida.

La lluvia canta:

גשם נדבות תניף אלהים נחלתך ונלאה אתה כוננתה
Lluvia generosa derramaste, oh D-os; a Tu heredad cansada Tú la afirmaste.
(Tehilim 68:10)

Rabí Abahu enseña que el día de lluvia es más grande que la resurrección de los muertos; y Rabí Yehudá, que es tan grande como el día en que se entregó la Toráh (Taanit 7a). Algo que cae de arriba y hace crecer lo que está abajo: eso comparten la lluvia y la Toráh.

¿Qué cantan el sol y la luna?

El sol canta:

שמש ירח עמד זבלה לאור חציך יהלכו
El sol y la luna se detuvieron en su morada; a la luz de Tus flechas avanzan.
(Javakuk 3:11)

El canto del sol recuerda el día en que se detuvo sobre Guibón a la palabra de Yehoshúa (Yehoshúa 10:12-13). La fuente de toda luz no canta sobre brillar, sino sobre detenerse. Hay grandeza en saber parar.

La luna canta:

עשה ירח למועדים שמש ידע מבואו
Hizo la luna para marcar los tiempos; el sol conoce su ocaso.
(Tehilim 104:19)

Según el Talmud, la luna fue creada tan grande como el sol, se quejó de que dos reyes no pueden compartir una corona, y fue disminuida (Julín 60b). Aun así, el calendario judío se rige por ella, y quien bendice la luna nueva es como quien recibe la Presencia divina (Sanhedrín 42a). Fue empequeñecida, y precisamente ella marca las fiestas de Israel.


04 · Árboles, frutos y espigas: el reino vegetal canta

El tercer capítulo del Perek Shirá pertenece al mundo vegetal. Cada árbol y cada espiga eligen un versículo que refleja su forma de crecer, dar fruto o sobrevivir.

Las hierbas: la alegría del Creador

יהי כבוד ה' לעולם ישמח ה' במעשיו
Sea la gloria del Eterno para siempre; que el Eterno se alegre en Sus obras.
(Tehilim 104:31)

El Talmud relata que a los árboles se les ordenó crecer «según su especie», pero a las hierbas no. Las hierbas razonaron que, si los árboles lo hicieron, ellas también, y brotaron cada una según su especie. Entonces el ángel del mundo exclamó este versículo (Julín 60a). Aprendieron del ejemplo sin que nadie se lo ordenara.

La vid: racimos y hojas

כאשר ימצא התירוש באשכול ואמר אל תשחיתהו כי ברכה בו
Como cuando se halla mosto en el racimo y se dice: no lo destruyas, porque hay bendición en él.
(Yeshayahu 65:8)

Israel es comparado con la vid: los racimos son los sabios, y las hojas, los que no estudian. Que recen los racimos por las hojas, porque sin las hojas los racimos no subsistirían (Julín 92a). El fruto necesita a la hoja tanto como la hoja al fruto.

La higuera: el fruto de la constancia

נצר תאנה יאכל פריה
Quien cuida la higuera comerá de su fruto.
(Mishlé 27:18)

Los higos no maduran todos a la vez: cada vez que uno busca, encuentra alguno maduro. Así es la Toráh: cada vez que se estudia, se encuentra un sabor nuevo (Eruvín 54a-b).

La granada: los vacíos llenos

כפלח הרמון רקתך מבעד לצמתך
Como un gajo de granada son tus mejillas tras tu velo.
(Shir haShirim 4:3)

Los sabios leen «rakatej» como «reikanim», los vacíos: incluso los más vacíos de Israel están llenos de mitzvot como la granada lo está de granos (Berajot 57a; Eruvín 19a). Y de Rabí Meir se dice que encontró una granada, comió el fruto y tiró la cáscara (Jaguigá 15b). Saber distinguir el fruto de la cáscara en las personas y en las ideas es un arte que la Toráh enseña.

La palmera: un solo corazón

צדיק כתמר יפרח כארז בלבנון ישגה
El justo florecerá como la palmera; crecerá como el cedro del Líbano.
(Tehilim 92:13)

La palmera tiene un solo corazón, un solo tronco hacia arriba. Así Israel tiene un solo corazón hacia su Padre en el cielo (Sucá 45b). Por eso la rama de palmera, el lulav, es la pieza central de Sucot.

El manzano: actuar antes de entender

כתפוח בעצי היער כן דודי בין הבנים
Como el manzano entre los árboles del bosque, así es mi amado entre los jóvenes.
(Shir haShirim 2:3)

¿Por qué Israel es comparado con el manzano? Porque su fruto aparece antes que sus hojas, así como Israel dijo «haremos» antes de «escucharemos» (Shabat 88a). Comprometerse primero y entender después: eso canta el manzano. Es también la razón por la que la manzana con miel abre la mesa de Rosh Hashaná.

La espiga de trigo: desde las profundidades

שיר המעלות ממעמקים קראתיך ה'
Canto de las subidas: desde las profundidades Te llamé, Eterno.
(Tehilim 130:1)

El grano de trigo debe enterrarse y deshacerse en la tierra antes de brotar. Su canto es el del salmo de las profundidades, que se recita en los días de arrepentimiento. Hay algo que tiene que deshacerse para que algo nuevo brote. Quien ha transitado ese camino reconoce en la espiga de trigo su propia Teshuvá.

La espiga de cebada: la oración del pobre

תפלה לעני כי יעטף ולפני ה' ישפך שיחו
Oración del pobre cuando desfallece y derrama su queja ante el Eterno.
(Tehilim 102:1)

La cebada es el grano humilde, alimento de pobres y de animales. Sin embargo, la ofrenda del Ómer, el primer grano del año presentado en el Templo, era de cebada (Vayikrá 23:10; Mishná Sotá 2:1). El grano más humilde es el primero en ofrecerse.


05 · Las aves: entre el cielo y la tierra

El cuarto capítulo del Perek Shirá es el más largo. Las aves viven entre el cielo y la tierra, y sus cantos reflejan esa doble pertenencia.

El gallo: siete cantos al amanecer

שאו שערים ראשיכם והנשאו פתחי עולם ויבא מלך הכבוד
Alzad, portones, vuestras cabezas; elevaos, puertas eternas, y entrará el Rey de la gloria.
(Tehilim 24:7)

El gallo es la única criatura con siete cantos en el Perek Shirá. Canta cuando D-os visita a los justos en el Gan Edén; su tercer canto dice «Levantaos, justos, y ocupaos de la Toráh», y el último, «Es tiempo de actuar por el Eterno» (Tehilim 119:126). Al oírlo, cada mañana bendecimos a Quien «dio al gallo entendimiento para distinguir entre el día y la noche» (Berajot 60b). Esta bendición forma parte de las 21 bendiciones de la mañana. Y del gallo aprendemos la cortesía (Eruvín 100b). Canta para despertar a otros: esa es su responsabilidad.

La paloma: amargo pero libre

יהיו מזונותי מרורים כזית בידך ואל יהיו מתוקים כדבש על ידי בשר ודם
Que mi alimento sea amargo como la aceituna pero de Tu mano, y no dulce como la miel de mano de carne y sangre.
(Eruvín 18b)

Son las palabras que el Talmud pone en boca de la paloma que volvió al arca de Nóaj con una hoja de olivo. Así como la paloma se protege con sus alas, Israel se protege con sus mitzvot (Berajot 53b), y de ella aprendemos la fidelidad (Eruvín 100b). Prefiere lo amargo digno a lo dulce que esclaviza.

El águila: proteger con el cuerpo

D-os dice «os llevé sobre alas de águila» (Shemot 19:4). Rashi explica que el águila lleva a sus crías sobre las alas y no en las garras, diciendo: «Mejor que la flecha me alcance a mí y no a mis hijos». Y la Mishná pide ser «ligero como el águila» para cumplir la voluntad de D-os (Avot 5:20).

El ave que protege con su cuerpo canta un versículo de juicio:

ואתה ה' אלהים צבאות אלהי ישראל הקיצה לפקד כל הגוים
Y Tú, Eterno, D-os de los ejércitos, despierta para juzgar a todas las naciones.
(Tehilim 59:6)

Proteger y hacer justicia van juntos en el canto del águila.

La golondrina: cantar sin callar

למען יזמרך כבוד ולא ידם ה' אלהי לעולם אודך
Para que mi alma Te cante y no calle; Eterno, D-os mío, por siempre Te daré gracias.
(Tehilim 30:13)

Frente a la golondrina que no calla, otro salmo dice «para Ti el silencio es alabanza» (Tehilim 65:2), y el Talmud concluye que el mejor remedio de todos es el silencio (Meguilá 18a). ¿Cuándo alabar es no callar y cuándo alabar es callar?

La cigüeña: bondad que no alcanza

דברו על לב ירושלים וקראו אליה כי מלאה צבאה כי נרצה עונה
Hablad al corazón de Jerusalén y proclamadle que su servicio se ha cumplido, que su culpa ha sido perdonada.
(Yeshayahu 40:2)

Se llama «jasidá» porque hace bondad (jésed) con sus compañeras compartiendo el alimento (Julín 63a). Pero es un ave impura. La tradición jasídica, en nombre del Jidushéi haRim, explica por qué: su bondad es solo para los suyos. Un jésed que solo mira a los propios no alcanza.

El cuervo: dar lo que no recibió

מי יכין לעורב צידו כי ילדיו אל אל ישועו
¿Quién prepara al cuervo su alimento, cuando sus crías claman a D-os?
(Iyov 38:41)

El cuervo tiene fama de cruel con sus crías (Eruvín 22a) y discutió con Nóaj al salir del arca (Sanhedrín 108b). Sin embargo, fueron los cuervos quienes alimentaron al profeta Eliyahu en el desierto (Melajim I 17:6). La criatura que no cuida a sus hijos alimentó a un profeta.

El ganso salvaje: esfuerzo y confianza

ברוך הגבר אשר יבטח בה'
Bendito el hombre que confía en el Eterno.
(Yirmeyahu 17:7)

Vaga por el desierto buscando su alimento. Cuando ve a Israel estudiando Toráh, canta «Una voz clama en el desierto: abrid camino al Eterno» (Yeshayahu 40:3); cuando encuentra comida, canta la confianza. El esfuerzo y la confianza no se contradicen: se necesitan.


06 · Mar, rana y criaturas pequeñas

El mismo capítulo baja de las aves a los insectos, a los monstruos marinos y a los peces, y termina con la rana, la protagonista de la historia más célebre del Perek Shirá.

La mosca: lo efímero que despierta

כל הבשר חציר... יבש חציר נבל ציץ ודבר אלהינו יקום לעולם
Toda carne es hierba… se seca la hierba, se marchita la flor, pero la palabra de nuestro D-os permanece para siempre.
(Yeshayahu 40:6-8)

Canta cuando Israel no estudia Toráh. El Talmud compara la mala inclinación con una mosca posada entre las dos entradas del corazón (Berajot 61a), y enseña que D-os no creó nada en vano: ni siquiera la mosca (Shabat 77b). La criatura más molesta es la que nos recuerda lo efímero.

El Leviatán: grandeza con palabras simples

הודו לה' כי טוב כי לעולם חסדו
Dad gracias al Eterno porque es bueno, porque Su bondad es para siempre.
(Tehilim 136:1)

El Leviatán es el gran monstruo marino; el Talmud cuenta que en el futuro será el banquete de los justos (Bava Batra 74b-75a). La criatura más gigantesca canta el versículo más sencillo del Tanaj.

Los peces: la parábola de Rabí Akiva

קול ה' על המים אל הכבוד הרעים ה' על מים רבים
La voz del Eterno sobre las aguas; el D-os de la gloria truena, el Eterno sobre las muchas aguas.
(Tehilim 29:3)

Cuando Roma prohibió estudiar Toráh, Rabí Akiva respondió con una parábola: el zorro invitó a los peces a salir del agua para huir de las redes. Los peces contestaron: si en nuestro medio de vida tenemos miedo, fuera de él moriremos. Así es Israel con la Toráh (Berajot 61b). ¿Cuál es nuestra «agua», aquello sin lo cual no podemos vivir?

La rana: la criatura que corrigió al rey David

ברוך שם כבוד מלכותו לעולם ועד
Bendito el nombre de la gloria de Su reino por siempre jamás.

Cuando David terminó el libro de Tehilim se envaneció y preguntó si alguna criatura cantaba más que él. Una rana le respondió: no te enorgullezcas, yo canto más que tú, y cumplo una gran mitzvá: sirvo de alimento a otra criatura que solo puede comer junto al agua (Yalkut Shimoní, Tehilim 889). Y fueron las ranas de Egipto, que saltaron a los hornos, las que enseñaron a Jananiá, Mishael y Azariá a entregarse por santificar el Nombre (Pesajim 53b).

La rana corrige al rey David. Dar la vida por otro es, quizás, la forma más alta del canto.


07 · Los animales de la tierra

El quinto capítulo reúne al ganado, a las bestias de carga y a los animales salvajes. Aquí aparecen los versículos más inesperados: depredadores que cantan leyes de justicia.

El buey: el canto de la libertad

אז ישיר משה ובני ישראל את השירה הזאת לה'
Entonces cantaron Moshé y los hijos de Israel este canto al Eterno.
(Shemot 15:1)

El Talmud enseña que las vacas que transportaron el Arca de los filisteos a Israel cantaban mientras caminaban: el versículo dice «vayisharna», que se lee como «cantaron» (Avodá Zará 24b; Shemuel I 6:12). El animal de trabajo canta el canto de la libertad.

El caballo: la fuerza que sirve

הנה כעיני עבדים אל יד אדוניהם... כן עינינו אל ה' אלהינו
Como los ojos de los siervos hacia la mano de sus amos… así nuestros ojos hacia el Eterno, nuestro D-os.
(Tehilim 123:2)

El caballo, símbolo del poder de Egipto, responde con un canto de humildad: mira a la mano de su dueño. El símbolo de la fuerza militar canta la dependencia.

El burro: la redención sobre lo modesto

לך ה' הגדלה והגבורה והתפארת והנצח וההוד
Tuya, Eterno, es la grandeza, el poder, la gloria, la victoria y la majestad.
(Divré haYamim I 29:11)

El Mashíaj llegará «humilde y montado sobre un burro» (Zejariá 9:9; Sanhedrín 98a). El animal más humilde canta el versículo de la grandeza. La redención no llega sobre un caballo de guerra.

El camello: el llanto de D-os por Su casa

ה' ממרום ישאג וממעון קדשו יתן קולו שאג ישאג על נוהו
El Eterno rugirá desde lo alto; desde Su santa morada alzará Su voz; rugirá con fuerza sobre Su morada.
(Yirmeyahu 25:30)

El Talmud usa este versículo para enseñar que en cada vigilia de la noche D-os ruge como un león por la destrucción de Su casa (Berajot 3a). El camello, que cruza desiertos, canta el dolor por la casa perdida.

El elefante: bendecir la diferencia

מה גדלו מעשיך ה' מאד עמקו מחשבתיך
¡Qué grandes son Tus obras, Eterno; qué profundos Tus pensamientos!
(Tehilim 92:6)

Quien ve un elefante recita la bendición «Bendito… que hace diferentes a las criaturas» (Berajot 58b). La diversidad de la creación no es un accidente: es motivo de bendición.

El león: valentía para cumplir

ה' כגבור יצא כאיש מלחמות יעיר קנאה
El Eterno saldrá como un héroe; como un guerrero despertará Su celo.
(Yeshayahu 42:13)

«Sé fuerte como el tigre, ligero como el águila, veloz como el ciervo y valiente como el león, para cumplir la voluntad de tu Padre en el cielo» (Avot 5:20). El rey de los animales no canta su propia fuerza, sino la de D-os.

El lobo y el zorro: depredadores que cantan justicia

El zorro canta:

הוי בנה ביתו בלא צדק ועליותיו בלא משפט
¡Ay de quien edifica su casa sin justicia y sus aposentos sin derecho!
(Yirmeyahu 22:13)

Rabí Akiva rio al ver un zorro salir de las ruinas del Templo, porque la destrucción cumplida garantizaba la redención prometida (Makot 24b). Los depredadores cantan las leyes contra el robo. ¿Es hipocresía o confesión?

El gato: persecución implacable

ארדוף אויבי ואשיגם ולא אשוב עד כלותם
Perseguiré a mis enemigos y los alcanzaré, y no volveré hasta acabar con ellos.
(Tehilim 18:38)

Rabí Yojanán enseña que, si la Toráh no se hubiera entregado, habríamos aprendido el pudor del gato (Eruvín 100b). El gato canta la persecución: ¿contra qué «enemigos» interiores vale la pena no rendirse? Esa lucha interna es lo que la tradición llama la batalla contra el Yétzer HaRá.


08 · Reptiles, insectos y los perros: el canto final

El último capítulo da voz a las criaturas que más tememos o despreciamos: la serpiente, el escorpión, el ratón. Y termina con los perros.

La serpiente: D-os sostiene a los caídos

סומך ה' לכל הנפלים וזוקף לכל הכפופים
El Eterno sostiene a todos los que caen y endereza a todos los encorvados.
(Tehilim 145:14)

La serpiente quiso lo que no le correspondía y perdió lo que tenía: fue condenada a arrastrarse (Sotá 9b; Bereshit 3:14). En el futuro los animales le preguntarán qué gana con morder, y ella responderá: ¿y qué gana el que habla mal de otro? (Taanit 8a). La criatura que cayó canta que D-os sostiene a los caídos.

El escorpión: misericordia universal

טוב ה' לכל ורחמיו על כל מעשיו
Bueno es el Eterno con todos; Su misericordia está sobre todas Sus obras.
(Tehilim 145:9)

La Mishná enseña que no se interrumpe la Amidá aunque una serpiente se enrosque en el talón (Berajot 5:1), pero la Guemará aclara que ante un escorpión sí se interrumpe, porque su peligro es mayor (Berajot 33a). La criatura más peligrosa canta la misericordia universal.

El caracol: avanzar dejando parte de sí

כמו שבלול תמס יהלך
Como el caracol que se deshace mientras avanza.
(Tehilim 58:9)

D-os no creó nada en vano: el caracol sirve de remedio para las heridas de la piel (Shabat 77b). Avanza dejando parte de sí en el camino. Todo crecimiento cuesta algo.

La hormiga: trabajar sin que nadie mire

לך אל נמלה עצל ראה דרכיה וחכם
Ve a la hormiga, perezoso; observa sus caminos y sé sabio.
(Mishlé 6:6)

Rabí Yojanán enseña que de la hormiga habríamos aprendido a no robar (Eruvín 100b). No tiene jefe ni capataz, y aun así prepara su alimento en verano (Mishlé 6:7-8). ¿Qué haríamos si nadie nos mirara?

El ratón: confesión sin protesta

ואתה צדיק על כל הבא עלי כי אמת עשית ואני הרשעתי
Tú eres justo en todo lo que me ha sobrevenido, porque Tú obraste con verdad y yo hice mal.
(Nejemyá 9:33)

El Talmud dice: «No es el ratón el que roba, sino el agujero» (Guitín 45a): sin quien encubre, el ladrón no prospera. El ratón, perseguido por el gato, no se queja: confiesa.

La comadreja: cada respiración es alabanza

כל הנשמה תהלל יה הללויה
Todo lo que respira alabe al Eterno. ¡Aleluya!
(Tehilim 150:6)

Es el último versículo de Tehilim. El Midrash lo lee «por cada respiración, alaba» (Bereshit Rabá 14:9). Rabí Yehudá haNasí sufrió años por no apiadarse de un becerro, y sanó cuando defendió a unas crías de comadreja diciendo «Su misericordia está sobre todas Sus obras» (Bava Metziá 85a).

Los perros: el cierre de toda la creación

באו נשתחוה ונכרעה נברכה לפני ה' עשנו
Venid, postrémonos y arrodillémonos; bendigamos ante el Eterno, nuestro Hacedor.
(Tehilim 95:6)

El Perek Shirá termina con una historia. Rabí Yeshayá, discípulo de Rabí Janiná ben Dosá, ayunó ochenta y cinco ayunos preguntando cómo los perros, llamados «ávidos que nunca se sacian» (Yeshayahu 56:11), merecían cantar. Le respondieron desde el cielo: porque en la noche del Éxodo no ladraron contra Israel (Shemot 11:7), y porque con sus desechos se curten las pieles donde se escriben los tefilín, las mezuzot y el Séfer Toráh. Por eso la Toráh manda dar a los perros la carne prohibida (Shemot 22:30; Rashi).

El animal más despreciado cierra el canto de toda la creación. Nadie queda fuera.


09 · De los cielos a los perros: la estructura del canto

El Perek Shirá empieza en los cielos y termina con los perros. Recorre toda la escala de la creación, de lo más alto a lo más despreciado, y no deja a nadie sin voz. Cada criatura tiene un versículo; ninguna canta el de otra.

Esta estructura no es arbitraria. Sigue el orden de Bereshit: primero los cielos y la tierra, luego las aguas, las plantas, los astros, las aves, los peces, los animales terrestres. El ser humano no aparece cantando en el Perek Shirá. No porque no tenga canto, sino porque su tarea es diferente: escuchar todos los cantos, reconocerlos y elevarlos.

La tradición sefardí, que David Gozlan aprendió de su padre Albert, recita el Perek Shirá cada mañana antes de Shajarit. No como obligación halájica, sino como preparación del alma: antes de pedir algo a D-os, escuchar lo que ya están cantando todas Sus criaturas.


Preguntas frecuentes

¿Qué es el Perek Shirá y cuándo se recita?

El Perek Shirá es un antiguo texto hebreo que asigna a cada criatura de la creación un versículo bíblico como su canto propio. Contiene unas 85 voces en seis capítulos. Muchas comunidades lo incluyen en el sidur y lo recitan a diario antes de Shajarit, aunque no es una obligación halájica sino una costumbre devocional.

¿Quién escribió el Perek Shirá?

Su autoría es discutida. La tradición lo atribuye al rey David, a Shlomó o a Rabí Yehudá haNasí. Los manuscritos más antiguos proceden de la Guenizá de El Cairo, y los investigadores lo sitúan entre la época talmúdica y la de los Gueonim (siglos V-IX). La edición crítica de referencia es la de Malachi Beit-Arié.

¿Los animales cantan literalmente según el judaísmo?

La tradición ofrece tres lecturas complementarias. El Talmud describe cantos literales de animales (Avodá Zará 24b). El Rambam enseña que los astros alaban con conocimiento (Yesodéi haTorá 3:9). Rabí Yojanán entiende el canto como enseñanza: cada criatura «canta» con su forma de ser (Eruvín 100b). La lectura mística añade que el canto de las criaturas se eleva a través del ser humano.

¿Por qué el Perek Shirá termina con los perros?

Porque en la noche del Éxodo de Egipto los perros no ladraron contra Israel (Shemot 11:7), y porque con sus desechos se curten las pieles para escribir tefilín, mezuzot y Sifréi Toráh. El mensaje es que ninguna criatura queda fuera del canto, ni siquiera la más despreciada.

¿Qué beneficio tiene recitar el Perek Shirá?

La introducción del texto promete que «quien dice este canto en este mundo merece decirlo en el mundo venidero». Más allá de la promesa, su recitación diaria entrena la atención: obliga a mirar cada criatura como portadora de un mensaje, y a reconocer que la creación entera tiene voz y propósito.


Para cerrar

Tres preguntas para quedarse pensando:

Si tuvieras que elegir un versículo que resumiera tu forma de vivir, ¿cuál sería?

¿Qué criatura del Perek Shirá te ha enseñado algo que no esperabas?

Si toda la creación canta, ¿qué parte del canto nos corresponde a los seres humanos?

כל הנשמה תהלל יה הללויה

Compartir

Si te sirve lo que escribimos, marca Aprende a Rezar como fuente preferida en Google: encontrarás nuestros artículos destacados cuando busques.

Añadir como fuente preferida
Profundiza con el cursoPirkei Avot — Enseñanzas de nuestros padresHay un libro que los judíos llevan leyendo dos mil años. No habla de leyes ni de rituales. Habla de personas. De lo que dijeron, de cómo vivieron, de las preguntas que nos dejaron. Se llama Pirkei Avot. Seis capítulos. Una semana cada uno. Texto en hebreo, reflexión y una práctica concreta para llevar a tu vida. No hace falta saber hebreo. Hace falta querer mirarse en el texto con honestidad. No te da respuestas cómodas. Te devuelve preguntas precisas.Ver el curso

¿Te quedó alguna duda?

Se pregunta en la comunidad, con los cursos completos y dos directos cada semana.

Entrar a la comunidad

Usamos cookies para mejorar tu experiencia. Más en nuestra Política de Cookies y Política de Privacidad.