Shir HaShirim (שִׁיר הַשִּׁירִים), el Cantar de los Cantares, es el poema atribuido al rey Salomón que el judaísmo sitúa en la apertura del Kabalat Shabat, justo cuando la semana se detiene y comienza el encuentro entre el ser humano y el Creador. Rabí Akivá lo declaró «santo de santos» en la Mishná Yadayim 3:5, por encima de todos los escritos del Tanaj, porque bajo su lenguaje amoroso late la relación más profunda que existe: la del alma con su fuente. En este artículo recorremos qué es Shir HaShirim, por qué Rabí Akivá lo elevó a esa categoría, qué tiene que ver con Shabat y cómo su enseñanza transforma la forma en que nos relacionamos con lo sagrado cada viernes por la noche.
01 · ¿Qué es Shir HaShirim?
Shir HaShirim significa literalmente «cantar de los cantares», la forma hebrea del superlativo: el canto por encima de todos los cantos. El texto abre con las palabras Shir HaShirim asher liShlomó (שִׁיר הַשִּׁירִים אֲשֶׁר לִשְׁלֹמֹה), «el cantar de los cantares que es de Salomón», y se compone de ocho capítulos breves en los que un amado y una amada se buscan, se pierden y se reencuentran.
Leído sin contexto, el poema describe una relación amorosa con matices intensos, a veces eróticos. Esa lectura superficial fue precisamente lo que generó debate entre los sabios del período de la Mishná: ¿puede un texto así formar parte del canon sagrado?
La respuesta la dio Rabí Akivá, y cambió para siempre el lugar de este libro en la tradición judía.
02 · ¿Por qué Rabí Akivá lo llamó «santo de santos»?
La fuente es la Mishná Yadayim 3:5, donde se discute qué textos «manchan las manos», es decir, cuáles tienen la santidad suficiente para ser tratados como escritura sagrada. En medio de ese debate, Rabí Akivá pronunció una de las frases más citadas de la literatura rabínica:
«Jas veshalom, que ningún hombre en Israel haya disputado jamás que Shir HaShirim mancha las manos, pues el mundo entero no es digno del día en que Shir HaShirim fue dado a Israel. Todos los escritos son santos, pero Shir HaShirim es santo de santos.»
— Rabí Akivá, Mishná Yadayim 3:5
¿Qué quiso decir? Que la lectura literal del texto es solo la superficie. Debajo de las imágenes de amor humano, Shir HaShirim describe la relación entre el pueblo de Israel y HaShem, entre el alma individual y su Creador. La tradición rabínica y cabalística leyó cada verso como una alegoría de esa búsqueda: el amado que llama a la puerta es el Creador que busca al alma, y la amada que corre por las calles de la ciudad es el ser humano que anhela reencontrarse con su fuente.
Rabí Akivá no negó el contenido amoroso del texto. Lo que hizo fue señalar que ese contenido, leído en profundidad, revela algo que ningún otro libro del Tanaj expresa con tanta intensidad: la intimidad posible entre lo humano y lo divino.
03 · El rey Salomón y la sabiduría como única petición
La autoría de Shir HaShirim se atribuye al rey Salomón (Shlomó HaMélej), el mismo que construyó el primer Templo de Jerusalén. El libro de Melajim (Reyes I, 3:5-14) relata el momento en que D-os se le apareció en un sueño y le dijo: «Pide lo que quieras que te dé».
Salomón podía haber pedido riqueza, poder militar o larga vida. Pidió una sola cosa: lev shomea, un corazón que escuche, capacidad para discernir entre el bien y el mal.
«Da a tu siervo un corazón que escuche para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal.»
— Melajim I, 3:9
Esa elección definió su reinado y su legado literario. La tradición le atribuye tres libros: Mishlé (Proverbios), Kohélet (Eclesiastés) y Shir HaShirim. Según el Midrash Shir HaShirim Rabá (1:10), Salomón compuso Shir HaShirim en su juventud, Mishlé en su madurez y Kohélet en su vejez. El cantar del amor pertenece al momento de la vida en que la pasión y la búsqueda son más intensas, y esa intensidad es exactamente lo que el texto pide al lector: que se acerque al Creador con todo el fuego del que sea capaz.
04 · ¿Dónde se recita Shir HaShirim en el rezo?
Shir HaShirim ocupa un lugar muy específico en la liturgia: se recita en la introducción del Kabalat Shabat, antes de los salmos y del Lejá Dodí. En muchas comunidades sefardíes se canta completo cada viernes al caer la tarde, justo cuando la semana laboral termina y Shabat comienza a entrar.
¿Por qué ahí y no en otro momento? Porque Shabat es, en la tradición judía, el encuentro semanal entre Israel y la Shejiná, la presencia divina. El Talmud (Shabat 119a) describe cómo Rabí Janina se envolvía en su manto al caer la tarde del viernes y decía: «Venid, salgamos a recibir a la reina Shabat». Esa imagen de recibir a una novia o a una reina es la misma que recorre Shir HaShirim de principio a fin.
Recitar el Cantar de los Cantares en ese momento es preparar el corazón para el encuentro. Uno no se encuentra con su pareja de repente: hay un proceso, una transición, un cambio de frecuencia interior. Shir HaShirim es ese proceso. Cada verso va afinando el alma, sacándola del ruido de la semana y llevándola hacia la quietud del Shabat.
05 · La unión sagrada frente a la unión vacía
Una de las enseñanzas más potentes que David Gozlan extrae de Shir HaShirim tiene que ver con la calidad de la unión entre dos personas. El texto no habla solo de la relación con el Creador en abstracto: habla de cómo nos relacionamos en lo concreto, en lo íntimo, en lo cotidiano.
Cuando un hombre y una mujer se unen, hay dos posibilidades. La primera es una unión trivial, esporádica, sin propósito compartido. Cuando esas dos personas se separan, ambas sienten un vacío. La segunda es una unión dentro de la santidad, con respeto, con alegría, con un propósito en común y una misma sintonía. Cuando esas dos personas se separan, ambas sienten plenitud, un llenado de energía que no se agota.
Esa distinción es el corazón de lo que Rabí Akivá vio en Shir HaShirim. La energía del amor y la energía sexual son fuerzas enormes. El texto nos enseña a canalizarlas, no a reprimirlas ni a banalizarlas. Cuando la relación de pareja tiene esa profundidad, la espiritualidad interviene en el acto mismo de la unión, y el alma se siente plena.
El Zohar (Bereshit 49b-50a) va más lejos y enseña que la Shejiná reposa entre el hombre y la mujer cuando su unión es en santidad. La letra yud (י) del nombre de D-os está en ish (איש, hombre) y la letra hei (ה) está en ishá (אשה, mujer). Cuando ambos se unen con propósito, las dos letras forman el nombre divino Y-H. Cuando la santidad se retira, quedan solo las letras alef-shin (אש), fuego que consume en lugar de iluminar.
06 · Shabat como encuentro, no como obligación
Si Shir HaShirim abre el Kabalat Shabat, es porque Shabat no es una prohibición sino una cita. El Talmud (Shabat 119a) lo compara con recibir a una novia; el Lejá Dodí, compuesto por Rabí Shlomó Alkabetz en Tzfat en el siglo XVI, desarrolla esa misma imagen: «Ven, amado mío, al encuentro de la novia; recibamos la presencia de Shabat».
Esa secuencia litúrgica tiene una lógica emocional precisa:
- Shir HaShirim despierta el anhelo, la nostalgia del alma por su fuente.
- Los salmos del Kabalat Shabat (95-99 y 29) celebran la soberanía del Creador sobre la naturaleza.
- Lejá Dodí personaliza el encuentro: Shabat es la novia que llega.
- Bamé Madlikín (en la tradición sefardí) recuerda las leyes prácticas, porque el amor sin estructura se disuelve.
Cada paso prepara al siguiente. Shir HaShirim es el primero porque sin deseo no hay encuentro. Si entras en Shabat por costumbre, por obligación o por inercia, la experiencia se queda en la superficie. Si entras con el corazón abierto, como quien va al encuentro de alguien a quien ama, Shabat se convierte en algo que se vive desde dentro.
07 · Lo que Shir HaShirim pide de ti esta semana
La enseñanza de Shir HaShirim no se queda en la sinagoga del viernes por la noche. Se extiende a cada relación y a cada momento en que elegimos entre la superficie y la profundidad.
Este viernes, antes de encender las velas o de sentarte a la mesa, prueba algo sencillo: lee en voz alta aunque sea el primer capítulo de Shir HaShirim. No hace falta entender cada palabra en hebreo. Basta con dejar que el ritmo del texto te saque del ruido de la semana. Presta atención a las imágenes: la viña, el perfume, la voz del amado. Cada una es una invitación a afinar la percepción, a pasar del modo «hacer» al modo «estar».
Si tienes pareja, comparte con ella un momento de silencio antes de la cena de Shabat. No tiene que ser largo ni solemne. Solo un instante en el que los dos reconozcan que están ahí, juntos, con un propósito compartido. Eso es lo que Shir HaShirim describe en sus ocho capítulos: dos que se buscan, se encuentran y eligen estar presentes el uno para el otro.
Y si estás solo, recuerda que el texto también habla de tu relación con el Creador. La entrada de Shabat es el momento en que esa relación se renueva cada semana. No necesitas una sinagoga llena para vivirlo. Necesitas un corazón dispuesto.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa Shir HaShirim en español?
Shir HaShirim (שִׁיר הַשִּׁירִים) se traduce como «Cantar de los Cantares», la forma hebrea del superlativo. Es el canto supremo, el canto por encima de todos los cantos. Se atribuye al rey Salomón y forma parte de los Ketuvim (Escritos) del Tanaj.
¿Por qué se dice que Shir HaShirim es «santo de santos»?
Rabí Akivá declaró en la Mishná Yadayim 3:5 que «todos los escritos son santos, pero Shir HaShirim es santo de santos». Según su lectura, el poema amoroso es en realidad una alegoría de la relación entre el pueblo de Israel y HaShem, la más íntima que describe el Tanaj.
¿Cuándo se recita Shir HaShirim en la sinagoga?
En la tradición sefardí se recita completo cada viernes al caer la tarde, antes del Kabalat Shabat. También se lee en Shabat Jol HaMoed Pésaj. Su lugar al inicio de Shabat prepara el corazón para el encuentro semanal con la Shejiná.
¿Quién escribió el Cantar de los Cantares?
La tradición judía atribuye Shir HaShirim al rey Salomón (Shlomó HaMélej). El Midrash Shir HaShirim Rabá enseña que lo compuso en su juventud, cuando la pasión y la búsqueda espiritual son más intensas.
¿Qué relación tiene Shir HaShirim con la vida de pareja?
El texto enseña que la unión entre hombre y mujer puede ser sagrada o vacía. Cuando ambos comparten propósito, respeto y alegría, la Shejiná reposa entre ellos (Zohar, Bereshit 49b). Shir HaShirim invita a canalizar la energía del amor hacia la plenitud, no hacia el consumo.