Vida judía

Tumá y Tahorá: qué son la impureza y la pureza en el judaísmo

Vida, muerte y aguas vivas: todo lo que la Torá enseña sobre tumá y tahorá

Tumá y tahorá: qué son la impureza y la pureza ritual en el judaísmo. Descubre qué dice la Torá, por qué lavamos las manos y cómo el mikve nos renueva.

David Gozlan · 19 min de lectura · 18 sabios citados

Tumá y tahorá suelen traducirse como «impureza» y «pureza», y casi siempre se entienden mal. En castellano asociamos la pureza con la limpieza, con la virginidad o con la inocencia moral. La Torá no habla de nada de eso. Tumá y tahorá hablan de vida y de cercanía a la santidad. La impureza más grave de todas es la del muerto, y ahí está la llave para entender todo lo demás.

Este artículo responde a las preguntas que más se repiten: ¿pureza es lo mismo que limpieza? ¿Por qué la mujer queda impura en su período? ¿Por qué después del parto los días cambian si nace un niño o una niña? ¿Y por qué lavamos las manos al despertar o después de tocar el pelo, las uñas o las partes cubiertas del cuerpo? Vamos paso a paso, como quien entra despacio en el mikve.


01 · ¿Qué significan tumá y tahorá?

Pureza no es limpieza

El Rambam lo dice con claridad: la impureza «no es barro ni suciedad que se quita con agua» (Hiljot Mikvaot 11:12). Uno puede ducharse diez veces y seguir siendo tamé.

Pureza no es virginidad

Una mujer casada, madre de diez hijos, puede ser perfectamente tehorá. La pureza no mide la «inocencia» de nadie.

Pureza no es perfección moral

Quien da sepultura a un muerto cumple una gran mitzvá y, sin embargo, queda tamé sin haber hecho nada malo. La tumá no es un pecado.

Entonces, ¿qué es la tumá?

La impureza más grave es la del muerto, al que los comentaristas llaman avi avot hatumá, «el padre de los padres de la impureza» (Rashi sobre Jagai 2:13; Rashbam sobre Bamidbar 19:22). Esta es la llave: la tumá aparece donde la vida se ha retirado, donde hubo un potencial de vida y se ha perdido.

El Rav Shimshón Rafael Hirsch define la tumá como una falta de libertad moral: el ser humano sometido a las fuerzas físicas (comentario a Vayikrá 11:43). La pureza nos recuerda que somos más que cuerpo.

El Kuzarí añade que impureza y santidad son ideas que se corresponden: una no puede pensarse sin la otra (Kuzarí 3:49). La tumá es como la sombra de algo muy luminoso.

Si hubiera que buscar una palabra para la tahorá, no sería «cristalina», sino viva. El agua del mikve se llama mayim jayim, aguas vivas. Ahí está el secreto.


02 · ¿Qué dice la Torá sobre la impureza?

Vayikrá 11-15: la santidad como horizonte

El libro de Vayikrá dedica al tema los capítulos 11 a 15. En medio aparece una frase que lo ilumina todo:

Porque Yo soy el Eterno, vuestro D-os: os santificaréis y seréis santos, porque Yo soy santo.
— Vayikrá 11:44

No habla de higiene. Habla de santidad. Y al final del capítulo 15 la Torá da la razón de todas estas leyes:

Apartaréis a los hijos de Israel de su impureza, para que no mueran por su impureza al impurificar Mi Tabernáculo que está en medio de ellos.
— Vayikrá 15:31

La impureza es un estado, ligado al Santuario. Durante un tiempo no se entra en el lugar más santo. Después, con el agua y el tiempo, se vuelve.

La vaca roja: el misterio más grande

Esta es la ley (jukat) de la Torá que ordenó el Eterno, diciendo: habla a los hijos de Israel y que te traigan una vaca roja, perfecta, sin defecto, sobre la que no haya subido yugo.
— Bamidbar 19:2

Con sus cenizas y agua viva se purificaba quien había tocado a un muerto. Pero quienes la preparaban se volvían impuros. La misma agua producía dos efectos opuestos.

El Midrash (Bamidbar Rabá 19:8) cuenta que, después de responder a un no judío que veía en esto una especie de brujería, Rabán Yojanán ben Zakai dijo a sus alumnos: «Por vuestra vida: no es el muerto el que impurifica, ni el agua la que purifica. Dijo el Santo, bendito sea: una ley he establecido, un decreto he decretado, y no tienes permiso para transgredir Mi decreto».

Todas las explicaciones sobre la tumá que daremos son ventanas al misterio de la vaca roja. Pero la casa entera es del Creador.


03 · La pureza según la Mishná y la Guemará

Seder Tohorot: un orden entero dedicado a la pureza

Los sabios dedicaron al tema todo un orden de la Mishná: Seder Tohorot. El tratado Kelim empieza con los «padres de la impureza» (Mishná Kelim 1:1) y poco después enseña que hay diez grados de santidad (Mishná Kelim 1:6). Impureza y santidad son dos caras de un mismo mapa.

Los niveles son también personales: lo que es puro para uno puede no serlo para quien vive en un grado más alto de santidad (Mishná Jaguigá 2:7). Cada uno sube según su fuerza.

La escalera de Rabí Pinjás ben Yair

La diligencia lleva a la limpieza, la limpieza lleva a la pureza, la pureza lleva a la separación, la separación lleva a la santidad, la santidad lleva a la humildad, la humildad lleva al temor del pecado, el temor del pecado lleva a la piedad, y la piedad lleva al espíritu de santidad.
— Mishná Sotá 9:15

Limpieza (nekiut) y pureza (tahorá) son dos peldaños distintos. Y la pureza no es la meta: es un peldaño hacia D-os.

Las palabras de Torá no se vuelven impuras

En Berajot 22a, un alumno leía entre dientes porque se sentía impuro. Rabí Yehudá ben Betera le dijo: «Hijo mío, abre tu boca y que tus palabras iluminen, porque las palabras de Torá no reciben impureza, como está dicho: "¿No es Mi palabra como el fuego?, dice el Eterno" (Yirmiyahu 23:29)».

Nunca te alejes del rezo porque te sientas «impuro». La Torá te limpia a ti. Tú no la ensucias a ella.


04 · La halajá: el Rambam y el Shulján Aruj

El Rambam y las «aguas del conocimiento»

El Rambam cierra su Sefer Tahorá (Hiljot Mikvaot 11:12) explicando que la pureza es un decreto de la Escritura, que la impureza no es suciedad física y que la inmersión necesita kavaná, intención. Y añade una enseñanza que lleva el mikve al interior:

Así, quien dirige su corazón a purificar su alma de las impurezas del alma, que son los pensamientos de iniquidad y las malas opiniones, en cuanto decide en su corazón apartarse de esos consejos y sumerge su alma en las aguas del conocimiento, es puro.
— Rambam, Hiljot Mikvaot 11:12

En Hiljot Tumat Ojalín 16:12 enseña además que la pureza del cuerpo lleva a la santidad del alma, y que esta hace que uno se asemeje a la Shejiná.

¿Qué leyes de pureza siguen vigentes hoy?

Hoy, sin Templo, muchas de estas leyes no se practican. Pero cada mañana lavamos las manos y recitamos la bendición de netilat yadáyim (Shulján Aruj, Óraj Jaim 4:1). Y las leyes de la pureza familiar siguen plenamente vigentes (Yoré Deá, a partir del siman 183).

La puerta del rezo nunca se cierra

El Shulján Aruj establece que todos los impuros leen la Torá, recitan el Shemá y rezan. Hubo una restricción antigua para el baal keri, pero fue anulada, y así se extendió la costumbre (Óraj Jaim 88:1). Ningún estado de impureza cierra la puerta de la tefilá.


05 · ¿Por qué la mujer es tamé en su período? La nidá

La impureza del ciclo menstrual no es suciedad y no es castigo. Es el ritmo de vida que el Creador puso en el cuerpo de la mujer. ¿Por qué entonces la Torá la declara tamé (Vayikrá 15:19)?

Volvamos a la llave: la tumá aparece donde se pierde un potencial de vida. Cada mes, el cuerpo se prepara para una nueva vida; cuando no llega, ese potencial se va. Muchos maestros contemporáneos ven así la nidá: el eco silencioso de una vida que pudo ser. Una impureza que nace de la santidad, no de la bajeza.

El Rav Hirsch (sobre Vayikrá 12:1) ve en las impurezas que salen del propio cuerpo una «muerte de la autodeterminación»: el ser humano sometido a la necesidad física. Por eso piden tiempo y un acto consciente para volver.

El Sefer HaJinuj (mitzvá 166) da una explicación más corporal, según la medicina de su época: D-os cuida el cuerpo porque es la vasija del alma, y le da un tiempo para renovarse.

Y Rabí Meír pregunta por qué la Torá estableció siete días de separación. Su respuesta: para que la mujer sea querida por su marido como el día en que entró a la jupá (Nidá 31b). Como una boda que se renueva cada mes. El regreso es en el mikve, en aguas vivas. La mujer no es «impura» como persona: vive en un ciclo sagrado.

Nota: las leyes prácticas de la pureza familiar son detalladas y siguen vigentes. Para cualquier pregunta práctica, consulta con un rabino o una yoetzet halajá de confianza.


06 · ¿Por qué después del parto los días son distintos si nace un niño o una niña?

Pocas cosas emocionan tanto como un recién nacido. La Torá establece (Vayikrá 12:2-5):

| | Días de tumá | Días de demei tahorá | Total | | --- | --- | --- | --- | | Nace un niño | 7 | 33 | 40 días | | Nace una niña | 14 | 66 | 80 días |

Si nace un niño, al octavo día es circuncidado. Los días de demei tahorá, «sangre de pureza», siguen a los de impureza. ¿Por qué esta diferencia?

La explicación de Rabí Shimón bar Yojai

En Nidá 31b, Rabí Shimón bar Yojai explica que, con el dolor del parto, la mujer jura no volver a estar con su marido. Por un niño, con el que todos se alegran, se arrepiente a los siete días; por una niña, con la que en aquel tiempo todos estaban tristes, se arrepiente a los catorce.

No dice que la niña valga menos. Describe la realidad social de su época, y la Torá da a la madre el tiempo que necesita. En el mismo lugar explica por qué la circuncisión es al octavo día: para que no estén todos alegres mientras el padre y la madre están tristes. ¡Qué delicadeza!

El Ramban, el Sforno y el Rav Hirsch

El Ramban (sobre Vayikrá 12:4) ofrece dos caminos. Uno, siguiendo a Ibn Ezra y a Rabí Ishmael: la formación del niño se completa a los 41 días y la de la niña a los 81. Otro, fisiológico según la ciencia de su tiempo: el cuerpo de la madre necesita más tiempo para recuperarse tras dar a luz a una niña.

El Sforno (sobre Vayikrá 12:5) y el Sefer HaJinuj (mitzvá 166, que cita al Ramban) siguen esta línea física. El Rav Hirsch (sobre Vayikrá 12:4) habla también de la recuperación del cuerpo, e insiste en que la tahorá aquí es «purificación»: un proceso.

Un doble potencial de vida

Muchos maestros contemporáneos ofrecen una lectura que a mí me parece preciosa. Con un niño, la madre trae al mundo una vida. Con una niña, trae una vida que un día podrá dar vida. Un doble potencial de vida y, por eso, un eco espiritual doble. Los 80 días no hablan de menos. Hablan de más.

Al final, la madre traía una ofrenda (Vayikrá 12:6-8), que el Ramban (sobre Vayikrá 12:7) entiende como rescate de su alma, porque D-os cura toda carne y hace maravillas. Cuando tengamos en brazos a un recién nacido, pensemos en esto: ese pequeño cuerpo ha movido cielos y tierra.


07 · La pureza de cada día: manos, pelo, uñas y partes cubiertas

¿Cuándo se lavan las manos?

El Shulján Aruj (Óraj Jaim 4:18) enumera los actos que requieren lavar las manos con agua. La lista es larga, y cada acto tiene su razón. Veamos primero cuáles son y después entenderemos por qué:

  • Levantarse de la cama.
  • Salir del baño o de la casa de baños.
  • Cortarse las uñas.
  • Quitarse los zapatos.
  • Tocarse los pies.
  • Lavarse la cabeza.
  • Según algunos, ir entre los muertos o tocar un muerto.
  • Despiojar la ropa o tocar un piojo.
  • La relación conyugal.
  • Tocar su cuerpo con la mano.

El Kitzur Shulján Aruj (2:9) añade expresamente cortarse el pelo, y habla de tocar los lugares cubiertos del cuerpo. El Shulján Aruj (Óraj Jaim 4:21) pide además que durante el rezo o la comida no toquemos los lugares cubiertos del cuerpo ni nos rasquemos la cabeza. Las partes descubiertas, como la cara o los brazos, no requieren ese cuidado. Las partes ocultas, las que tocamos sin verlas, piden un cuidado especial antes de lo santo.

Limpieza o rúaj raá: dos razones distintas

La Mishná Berurá, el gran comentario del Jafetz Jaim, explica que no todos estos lavados son iguales:

  • Algunos son para quitar el rúaj raá, el «espíritu malo» que se posa sobre las manos. Por eso hay que lavarse enseguida (Mishná Berurá 4:38).
  • Otros, como quitarse los zapatos, tocarse los pies o lavarse o rascarse la cabeza, son solo por limpieza. Por eso no hace falta correr (Mishná Berurá 4:41).
  • «Tocar su cuerpo» se refiere a los lugares que no están limpios, donde hay sudor (Mishná Berurá 4:46).

Vuelve a aparecer la diferencia entre limpieza y pureza.

El sueño, la mañana y la criatura nueva

¿Qué es ese rúaj raá de la mañana? La Guemará (Shabat 109a) trae las palabras de Rabí Natán: es un espíritu que se posa sobre las manos y no se va hasta que uno las lava tres veces. Justo antes (Shabat 108b), la Guemará advierte con fuerza contra llevarse la mano a los ojos, la nariz o la boca.

El Kitzur Shulján Aruj (2:1) lo explica con belleza. Cuando dormimos, el alma santa se retira en parte y un rúaj hatumá se posa sobre el cuerpo. Al despertar, se va de todo el cuerpo menos de los dedos. Por eso los lavamos.

¿Veis la conexión? El sueño es una sexagésima parte de la muerte (Berajot 57b). Donde la vida se retira un poco, aparece un poco de tumá. Igual que con el muerto y con la nidá.

Y hay una razón todavía más luminosa. El mismo Kitzur (2:1) dice que al despertar somos como una criatura nueva para servir al Creador. Por eso nos santificamos lavando las manos de un recipiente, como el kohén que lavaba sus manos del kiyor antes de su servicio en el Templo. Y cita el salmo: «Lavaré mis manos en pureza y rodearé Tu altar, oh Eterno» (Tehilim 26:6).

Las manos, instrumentos de santidad

Cada mañana lo sellamos con una bendición. La Guemará (Berajot 60b) nos enseña la bendición sobre el lavado de las manos, y también asher yatzar, que se dice al salir del baño y agradece el milagro del cuerpo. Ambas forman parte de las 21 bendiciones de la mañana.

Lavar las manos no es asco hacia el cuerpo. Es lo contrario. Nuestras manos bendicen, acarician, encienden las velas de Shabat, sostienen el sidur. Son instrumentos de santidad, y antes de usarlas para lo santo, las preparamos.


08 · La pureza del alma: jasidut, musar, Breslov y Rav Kook

El Baal Shem Tov: mikve y alegría

El Baal Shem Tov dio mucha importancia al mikve. En el Tzavaat HaRivash (15:2, según la numeración de Sefaria) pide cuidar la inmersión en todo momento y tener en el mikve la intención que le corresponde. Y justo después: alejarse de la tristeza. Mikve y alegría, juntos.

En otro lugar enseña que la Torá pule el alma (Tzavaat HaRivash 29:2), y que quien ve una falta en otro debe buscarla en sí mismo y corregirse; así provoca pureza también en el otro (Kéter Shem Tov 2:45:6).

Su discípulo, Rabí Yaakov Yosef de Polonoye, explica que el mikve purifica a quien desciende a él por sí mismo; así D-os purifica a Israel cuando primero quieren purificarse (Ben Porat Yosef, sermones de Shabat Shuvá 1:100). D-os espera nuestro primer paso.

El Jafetz Jaim: la pureza de la boca

El Jafetz Jaim nos lleva a la palabra. En Shemirat HaLashón (libro I, Shaar HaZejirá 7:12) escribe que quien impurifica su boca con lashón hará daña también las palabras santas que dice después: su rezo, su bendición. Y recuerda a Yeshayahu: «¡Ay de mí! Porque soy hombre de labios impuros» (Shemirat HaLashón I, Shaar HaTevuná 7:2). Lavamos las manos antes de rezar. Cuidemos también la boca.

Rabí Najmán de Breslov: el mikve y el Tikún HaKlalí

Rabí Najmán habló con enorme ternura de las caídas humanas. En Likutey Moharán (I, 205) enseña que el remedio para la impureza nocturna es recitar diez salmos ese mismo día. En Likutey Moharán (II, 92) explica que corresponden a los diez tipos de canto del libro de Tehilim.

Rabí Natán cuenta en Sijot HaRan (141) que el Rebe dijo que lo primero es el mikve, y que es muy bueno sumergirse y después decir los diez salmos; pero si uno no puede, porque está enfermo o de viaje, decir solo los salmos es un gran remedio. Allí revela cuáles son: los salmos 16, 32, 41, 42, 59, 77, 90, 105, 137 y 150, el Tikún HaKlalí. Mejor con devoción, dice, pero solo las palabras también ayudan. Rabí Najmán nunca cierra la puerta.

Rav Kook: la teshuvá como mikve del alma

En Orot HaTeshuvá (3:5), Rav Kook describe a quien vuelve a D-os: su corazón se sumerge entero en ríos de deleite, y la santidad y la pureza lo envuelven. Siente que sus faltas han sido borradas. Es una criatura nueva.

Nitbal, sumergido: la teshuvá es un mikve del alma. Y en Orot HaKodesh (3:2:3:16) enseña que, con la teshuvá, tomamos las palabras que ya pasaron y las plantamos en un lugar de pureza, donde empiezan a brillar con destellos de santidad.


09 · Nuestro Padre es nuestro mikve

Al final del tratado Yomá, en la Mishná que cierra las leyes de Iom Kipur, Rabí Akiva dice:

Dichosos vosotros, Israel. ¿Ante quién os purificáis y quién os purifica? Vuestro Padre que está en los cielos. Como está dicho: «Rociaré sobre vosotros aguas puras y seréis purificados» (Yejezkel 36:25). Y dice: «El mikve de Israel es el Eterno» (Yirmiyahu 17:13). Así como el mikve purifica a los impuros, así el Santo, bendito sea, purifica a Israel.
— Mishná Yomá 8:9

La impureza viene con la muerte, con el cuerpo, con el sueño, con nuestras caídas. Pero la fuente de la pureza está en D-os. Él es nuestro mikve, siempre lleno de agua viva.


10 · Una práctica para esta semana

  1. Al despertar, lava las manos con intención. Siente que eres una criatura nueva, como dice el Kitzur.
  2. Antes de rezar, cuida tu boca durante una hora: sin quejas, sin críticas. Observa cómo cambia la tefilá.
  3. Cuando te sientas lejos, recuerda a Rabí Akiva. No estás lejos. Tu Padre te espera.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre tumá y tahorá?

Tumá es el estado de impureza ritual y tahorá el de pureza. No tienen nada que ver con la suciedad ni con la moral, aunque casi todo el mundo lo confunde al principio. La tumá aparece donde la vida se retira o se pierde un potencial de vida, y su forma más grave es el contacto con un muerto. La tahorá se recupera con el tiempo y con el agua viva del mikve.

¿La impureza ritual es un pecado?

No. La tumá es un estado, no una falta. Quien entierra a un muerto cumple una gran mitzvá y queda tamé. La Torá vincula estas leyes al Santuario (Vayikrá 15:31): la impureza impedía entrar en el lugar más santo durante un tiempo.

¿Se puede rezar estando en estado de impureza?

Sí. El Shulján Aruj (Óraj Jaim 88:1) establece que todos los impuros leen la Torá, recitan el Shemá y rezan. Y el Talmud (Berajot 22a) enseña que las palabras de Torá no reciben impureza.

¿Por qué la impureza tras el parto dura 40 días por un niño y 80 por una niña?

La Torá lo establece en Vayikrá 12:2-5. Rabí Shimón bar Yojai lo explica por el tiempo que necesita la madre tras el parto (Nidá 31b); el Ramban, el Sforno y el Sefer HaJinuj dan razones fisiológicas según la ciencia de su época; y muchos maestros contemporáneos ven en la niña un doble potencial de vida. En ningún caso significa que la niña valga menos.

¿Por qué se lavan las manos al despertar?

Según el Talmud (Shabat 109a) y el Kitzur Shulján Aruj (2:1), durante el sueño, que es una sexagésima parte de la muerte, un espíritu de impureza se posa sobre el cuerpo y al despertar permanece en los dedos. Lavamos las manos tres veces para quitarlo y para santificarnos como una criatura nueva, igual que el kohén antes de su servicio.

¿Qué es el Tikún HaKlalí?

Es el conjunto de diez salmos (16, 32, 41, 42, 59, 77, 90, 105, 137 y 150) que Rabí Najmán de Breslov reveló como remedio general para el alma, especialmente tras la impureza nocturna (Sijot HaRan 141; Likutey Moharán I, 205).


Fuentes citadas

Torá y Profetas: Vayikrá 11:44; 12:2-8; 15:19; 15:31. Bamidbar 19:2. Tehilim 26:6.

Midrash: Bamidbar Rabá 19:8.

Mishná: Kelim 1:1 y 1:6; Sotá 9:15; Jaguigá 2:7; Yomá 8:9.

Guemará: Berajot 22a, 57b, 60b; Nidá 31b; Shabat 108b-109a.

Comentaristas: Rashi sobre Jagai 2:13; Rashbam sobre Bamidbar 19:22; Ramban sobre Vayikrá 12:4 y 12:7; Sforno sobre Vayikrá 12:5; Rav S. R. Hirsch sobre Vayikrá 11:43, 12:1 y 12:4.

Filosofía y halajá: Kuzarí 3:49; Sefer HaJinuj, mitzvá 166; Rambam, Hiljot Mikvaot 11:12 y Hiljot Tumat Ojalín 16:12; Shulján Aruj, Óraj Jaim 4:1, 4:18, 4:21, 88:1 y Yoré Deá 183; Mishná Berurá 4:38, 4:41, 4:46; Kitzur Shulján Aruj 2:1 y 2:9.

Jasidut, musar y pensamiento: Baal Shem Tov, Tzavaat HaRivash 15:2 y 29:2, Kéter Shem Tov 2:45:6 (numeración de Sefaria); Rabí Yaakov Yosef de Polonoye, Ben Porat Yosef, Shabat Shuvá 1:100; Jafetz Jaim, Shemirat HaLashón I, Shaar HaZejirá 7:12 y Shaar HaTevuná 7:2; Rabí Najmán, Likutey Moharán I, 205 y II, 92, Sijot HaRan 141; Rav Kook, Orot HaTeshuvá 3:5 y Orot HaKodesh 3:2:3:16.

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