Vida judía

Historia de la comunidad judía de Madrid: de un salón a 40 años de vida

Cómo nació la comunidad judía del norte de Madrid: el testimonio de Carlos Malcá, 40 años de sinagoga, colegio, cementerio y crecimiento. Historia oral única.

David Gozlan · 45 min

Yadil Toráh es una pequeña sinagoga en el norte de Madrid que lleva casi 40 años en funcionamiento. Nació en 1986, cuando una llamada telefónica del rabino de la Comunidad Judía de Madrid derivó en un rezo de Rosh Hashaná improvisado en el salón de una casa familiar. De aquel minyán apretado salió el embrión de toda la vida judía organizada en esta zona de la ciudad: sinagoga, colegio, formación de niños, y una cadena de transmisión que hoy alcanza a la tercera generación.

Carlos Malcá, cofundador de Yadil Toráh y miembro de la junta directiva de la Comunidad Judía de Madrid durante doce años, es testigo directo de esta historia. En esta conversación con Elías y David Gozlan, Malcá recorre seis décadas de presencia judía en Madrid, desde su llegada en 1965 hasta el presente, con los nombres, las fechas y las dificultades que normalmente no se cuentan.


01 · La llamada que lo empezó todo

En vísperas de Rosh Hashaná de 1986, el rabino de la Comunidad Judía de Madrid, el Rav Garzón, llamó a Carlos Malcá con una propuesta práctica. Vivían en el norte de Madrid, lejos de la sinagoga principal de la calle Balmes. El rabino tenía un Séfer Toráh en su casa. Malcá podía poner el salón. Si juntaban un minyán, podrían rezar en el barrio sin tener que desplazarse al centro.

Consiguieron un minyán justo para Rosh Hashaná. Repitieron la idea en Yom Kipur. Y ahí la cosa se desbordó: se presentaron 70 personas. El salón de la casa no daba más de sí. Las sillas ocupaban cada rincón, la comida se servía en el jardín, y Malcá reconoce que su mujer estuvo a punto de echarlo de casa.

Al año siguiente lo intentaron de nuevo en la misma casa, pero ya no era viable. Empezaron a buscar un local y encontraron lo que había sido una distribuidora de productos de hostelería. Lo reformaron, se instalaron, y así nació la sinagoga que primero se llamó Or Yeladim, la luz de los niños, y después Yadil Toráh, la luz de la Toráh. Ambos nombres tomados de organizaciones religiosas de Tetuán, la ciudad marroquí de donde procedía buena parte de la comunidad.


02 · ¿Cómo llegaron los judíos a Madrid en el siglo XX?

Para entender esta sinagoga hay que entender quiénes llegaron antes. Malcá, que lleva 61 años en Madrid, traza el mapa con precisión.

Antes de la Guerra Civil, en los años 20 y 30, llegaron comerciantes judíos de Turquía. Tras la Segunda Guerra Mundial, Madrid recibió a los que huían del nazismo: familias de Rumanía, Hungría y Polonia, muchas de las cuales habían pasado primero por Tánger, que era zona internacional y refugio. La comunidad inicial era predominantemente ashkenazí.

El punto de inflexión llegó en 1956 con la independencia de Marruecos. Los judíos del norte de África se dispersaron hacia Israel, Venezuela, Argentina, Panamá, y muchos hacia Madrid. Entre ellos, el propio Malcá. Con esta oleada se formó una comunidad sefardí potente que cambió el carácter de la vida judía madrileña.

Llegaron también judíos de Argelia, Túnez y Egipto. Cada grupo traía su propia liturgia, sus melodías, sus costumbres. Como dice Malcá: "Cada pueblo tenía su manía, cada sinagoga tenía su sistema. Ya sabes, dos judíos, tres opiniones." La solución fue crear lo que él llama una "Minhá de Madrid": una liturgia propia que pudiera integrar las distintas tradiciones. Esa liturgia la diseñó el Rav Garzón.


03 · Vivir como judío en el Madrid de Franco

Una de las revelaciones más llamativas del testimonio de Malcá es su experiencia durante el franquismo. La comunidad llegó en plena dictadura y, contra lo que muchos supondrían, vivió sin problemas graves de antisemitismo.

"Aquí vivíamos estupendamente bien", afirma Malcá. "Si alguna vez alguien soltaba algún improperio, ya había personas que se ocupaban de escribir, de protestar y de elevar quejas al gobierno. Eso se solventaba en el momento."

Más aún: la policía española colaboraba activamente con la comunidad. Había presos judíos, ingenieros y abogados, obligados a trabajar en barcos factoría rusos que operaban en Canarias. Algunos se tiraban al mar desde alturas equivalentes a veinte pisos. La policía los rescataba y los llevaba a la Comunidad de Madrid, que se encargaba de documentarlos y enviarlos a Israel.

Eso no significa que no existiera la marca. Malcá lo recuerda con humor: en su empresa, nadie lo llamaba Carlos. Era "el judío". "Pregúntale al judío, que es el que sabe." Él no lo vivía como ofensa. "Mentira no era", dice. Y la palabra "judiada" figuró en el diccionario de la Real Academia Española hasta hace relativamente poco.


04 · Los hitos que construyeron la comunidad: Balmes, el cementerio, el colegio

La sinagoga de Balmes (1968)

En 1968 se inauguró la sinagoga de la calle Balmes, la sede central de la Comunidad Judía de Madrid. El día de la inauguración se recibió un documento oficial que abolía el Edicto de Granada de 1492, el decreto de expulsión de los Reyes Católicos. Hasta ese momento, los judíos vivían en España con el edicto técnicamente en vigor. De 1492 a 1968: 476 años.

Malcá señala la ironía del emplazamiento: una sinagoga construida durante el franquismo, cuando la Iglesia tenía enorme influencia, pegada a la iglesia del barrio, en una calle que lleva el nombre de Jaime Balmes, pensador católico.

El cementerio judío

Conseguir un cementerio judío con sepulturas a perpetuidad fue, en palabras de Malcá, "trabajo de chinos". El cementerio que tenían, una sección del cementerio civil de Madrid, no garantizaba la permanencia de las tumbas. Y la halajá prohíbe trasladar los restos. Allí estaban enterrados los supervivientes de la Shoá que habían llegado tras la guerra.

Hubo que encontrar un municipio a 40 kilómetros de Madrid dispuesto a conceder el permiso. Los trámites, la documentación y las negociaciones fueron interminables, pero se consiguió.

El colegio Ibn Gabirol

La construcción del colegio judío en La Moraleja fue otra empresa que Malcá vivió desde dentro. El proyecto arquitectónico lo realizó Moisés Benún y su equipo, prácticamente sin cobrar. La financiación llegó de múltiples fuentes: un donativo importante de un benefactor de Melilla que había fallecido, una fundación creada en Estados Unidos por un compañero de junta que enviaba miles de dólares cada mes, y fondos de la Agencia Judía que Malcá gestionó personalmente en Israel.

A la inauguración asistió el Rav Ovadia Yosef, entonces Gran Rabino Sefardí de Israel. Hoy el colegio ha duplicado su número de alumnos y es uno de los centros educativos reconocidos de Madrid.


05 · Yadil Toráh: la fábrica de jazanim pequeños

Lo que distinguía a esta sinagoga de cualquier otra era su método educativo. Yadil Toráh se dedicaba a formar niños. Todo el servicio lo conducían ellos. Los adultos se sentaban, callados, y su única función era enseñar.

David Gozlan tenía 4 años cuando empezó. El hijo de Malcá nació con un día de diferencia. A los 5, 6, 7 años, esos niños rezaban como adultos. Leían la Toráh, conocían la liturgia completa y podían desenvolverse en cualquier sinagoga del mundo.

La pedagogía era la antigua, sin concesiones. David lo recuerda con una mezcla de gratitud y escalofrío: "Las comas se dicen, las respiraciones se hacían. No valía equivocarse en una vocal, en una consonante. No se justificaba que te equivocases dos veces haciendo el servicio." Su maestro José Naón era estricto hasta las lágrimas, literalmente. David reconoce que lloró muchas veces. Pero siempre se ponía de pie cuando Naón entraba en una sala. Después, Shentov Cohen lo pulió en Yadil Toráh. Y Malcá sigue dándole los últimos toques, incluida una discusión recurrente sobre si cierta vocal es "a" u "o" que se resuelve por correo electrónico con la palabra en letra grande.

Todos los niños que crecieron en Yadil Toráh llevan ese sello. Como dice David: "No nos equivocamos. Es un sello del profesor que ya no está, de José Naón. No puedes equivocarte."

Hoy se está formando una segunda generación. Este último Shabat de Bereshit, un joven de 18 años leyó la Toráh, preparado para tomar el relevo.


06 · Las tres olas migratorias que transformaron la comunidad

Malcá identifica tres grandes momentos de crecimiento por inmigración:

  • Años 70-80: la dictadura argentina. Llegaron opositores de izquierda. Muchos eran profesionales, poco practicantes, pero entre ellos había gente tradicionalista que contribuyó a crear nuevos núcleos, como la comunidad de Bet-El.
  • Años 2000: el corralito argentino. Una segunda oleada argentina que no terminó de asentarse porque coincidió con la crisis económica española. Parte de esa comunidad se marchó.
  • Últimos 5-7 años: Venezuela, Argentina e Israel. Los venezolanos, dice Malcá, son "una tercera mano de aquellos sefardíes de Tánger y Tetuán", porque las familias que emigraron a Venezuela procedían del norte de África. Son, literalmente, primos. A ellos se suman argentinos que salieron durante el gobierno de Cristina Kirchner e israelíes, muchos de ellos técnicos e ingenieros, que han formado sus propias comunidades en Madrid.

El resultado es que en un radio de dos kilómetros y medio alrededor de Yadil Toráh hay hoy tres o cuatro sinagogas de distintas corrientes. Malcá lo llama "el Golders Green madrileño", por el barrio londinense donde se concentra la comunidad judía.


07 · El antisemitismo después del 7 de octubre

Malcá no esquiva la pregunta. "Muy complicado", responde sin rodeos. Lee prensa de Israel, Francia, Inglaterra y Estados Unidos a diario, y la presión mediática es constante.

Pero distingue entre lo dialéctico y lo físico. En Madrid, en casi 40 años, nadie ha pintado nada en las paredes de Yadil Toráh. En la sinagoga principal hubo una pintada hace décadas, a raíz del estreno de una película. Y nada más. Mientras tanto, Malcá ve agresiones físicas a diario en Nueva York, Alemania, Francia, Bélgica y Holanda.

"Aquí en España la seguridad física es de las mejores de Europa", afirma. El antisemitismo que existe es de salón, declarativo. Duele, pero no pone en riesgo la integridad de nadie. Y organizaciones como ACOM se encargan de responder públicamente cuando alguien cruza la línea.


08 · Lo que Yadil Toráh es hoy

Desde esta sinagoga pequeña han salido iniciativas que superan con mucho sus paredes. David Gozlan creó aquí Aprende a Rezar, la plataforma de enseñanza de rezo hebreo que hoy tiene seguidores en todo el mundo hispanohablante. La Fundación Yagdil opera desde aquí, organizando encuentros de Pésaj y Rosh Hashaná en hoteles con participantes de medio mundo. El maestro Albert Gozlan imparte sus enseñanzas desde este espacio.

Y los sábados por la mañana, como cada semana desde hace casi cuatro décadas, la sinagoga abre sus puertas. Se hacen servicios de Shabat, circuncisiones, ceremonias de imposición de nombre para las niñas, lo que en la tradición tetuaní se llama "fadar", del jaquetía, la lengua judeoespañola del norte de Marruecos que Malcá sigue hablando con sus hijos y su nieta.

Cuando Elías le pregunta a Malcá qué es ser judío para él, la respuesta es directa: "Ser judío para mí es todo. Es mi forma de vivir, mi forma de pensar, mi forma de trabajar y mi forma de dejar a los que vienen detrás el legado que me dejaron mis padres."

David lo cierra con algo que lleva queriendo decir desde hace tiempo: "Yo solo me levanto por mi Señor para darle kavod a Él. Pero cuando venía mi profesor José Naón, yo me levantaba. A pesar de que lloré mares de lágrimas, siempre me levanté cuando él entraba en una sala, por respeto a todo lo que me enseñó."

Las paredes de esta sinagoga están impregnadas de saber. David dice que podría ubicar a cada persona en cada silla y repetir lo que dijo en cada momento. Eso es lo que pasa cuando te forman desde los 4 años en un lugar así: se te graba a fuego. Y ese fuego es el que mantiene encendida la vida judía en el norte de Madrid.


Preguntas frecuentes

¿Cuándo se fundó la comunidad judía del norte de Madrid?

La sinagoga Yadil Toráh se fundó en 1986 a partir de un rezo de Rosh Hashaná improvisado en casa de Carlos Malcá. Al año siguiente se trasladaron a un local propio. Lleva casi 40 años en funcionamiento continuo.

¿Cuántos judíos hay en Madrid actualmente?

La Comunidad Judía de Madrid es de tamaño medio en el contexto europeo, comparable a las de Bélgica, Holanda o Austria. Según Carlos Malcá, es una de las pocas comunidades judías de Europa que sigue creciendo, impulsada por la inmigración venezolana, argentina e israelí de los últimos años.

¿Hubo antisemitismo en España durante el franquismo?

Según el testimonio de Carlos Malcá, que vive en Madrid desde 1965, la comunidad judía no sufrió problemas graves de antisemitismo durante el franquismo. Los incidentes puntuales se resolvían con quejas al gobierno. La policía incluso colaboraba para rescatar y documentar judíos presos en barcos factoría soviéticos.

¿Qué es la ceremonia de "fadar" en la tradición sefardí?

Fadar es la ceremonia de imposición del nombre a las niñas en la tradición judía tetuaní. Es el equivalente femenino del Brit Milá, pero sin intervención física. El término proviene del jaquetía, la lengua judeoespañola hablada en el norte de Marruecos.

¿Qué es Aprende a Rezar y qué relación tiene con esta sinagoga?

Aprende a Rezar es la plataforma educativa creada por David Gozlan para enseñar rezo hebreo y espiritualidad judía en español. David se formó desde los 4 años en Yadil Toráh, la sinagoga fundada por Carlos Malcá, y desde allí sigue operando parte de la actividad.

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