Sabiduría de la ToráVolver
Parashá de la semana · Aliyat HaTorá

Aliyat HaTorá: Guía para subir al Sefer Torá

Origen, historia y profundidad del acto más sagrado de la sinagoga

Guía completa sobre Aliyat HaTorá: origen, historia, halajá y profundidad espiritual de subir al Sefer Torá en la sinagoga. Fuentes talmúdicas y cabalísticas.

Por David Gozlan · · Actualizado el

10Lecciones
21 minLectura
7Sabios citados

La Aliyat HaTorá (עֲלִיַּת הַתּוֹרָה) — el acto de subir al Sefer Torá — es el momento más sagrado de la vida comunitaria en la sinagoga. No es un simple ritual ni una formalidad litúrgica. Es un ascenso espiritual que conecta al individuo con el Monte Sinaí, con las letras sagradas del pergamino, y con la cadena de generaciones que han sostenido este acto durante más de tres milenios.

En esta guía exploraremos su origen, su evolución histórica, la profundidad para quien sube, para quien escucha y para quien lee, las intenciones (kavanot) que lo transforman, y las enseñanzas de los más grandes sabios de Israel sobre este acto extraordinario.

«Es árbol de vida para quienes se aferran a ella.» — Mishlei 3:18

01 · El Origen de la Aliá — ¿Quién lo instituyó?

La práctica de llamar a personas al Sefer Torá no nació en un solo momento. Fue tomando forma a lo largo de siglos, entre la épica del Sinaí y las comunidades del exilio. Pero hay dos nombres que toda tradición menciona: Moshé Rabenu y Ezrá HaSofer.

«Moshé instituyó para Israel que lean [la Torá] en Shabat, en el segundo día [lunes] y en el quinto día [jueves].»
— Talmud Bavli, Masejét Bava Kamá 82a

El Talmud atribuye a Moshé la takana — la ordenanza — de leer la Torá tres veces por semana. La razón que da el propio Talmud (Bava Kamá 82a) es una derivación del versículo de Shemot 15:22: «Anduvieron tres días en el desierto sin encontrar agua». Los sabios enseñaron que el "agua" en la tradición judía es metáfora de Torá, y que tres días sin Torá hacen languidecer al alma.

La segunda institución: Ezrá HaSofer

El Talmud también atribuye a Ezrá, en el siglo V antes de la era común, la ampliación de la lectura: que se lean tres personas en lunes y jueves, y que se sumen personas en cada Shabat. Ezrá vio a las comunidades judías que regresaban del exilio babilónico ignorantes de la Torá, y su respuesta fue estructural: hacerla presente en la vida comunitaria con orden y regularidad.

Ezrá actuó como un nuevo Moshé. El Talmud dice que si la Torá no hubiera sido dada por Moshé, habría sido digna de ser dada por Ezrá (Sanhedrín 21b).

Hay una dimensión más profunda. La lectura pública de la Torá no es sólo educación. Es el ma'amad har Sinai — la repetición del momento del Sinaí — en cada generación, en cada lugar, en cada comunidad. Subir al Sefer Torá es volver, en cierta medida, al pie de la montaña.


02 · Historia y evolución de la lectura de la Torá

La práctica de las aliyot no llegó a su forma actual de una sola vez. Atravesó una evolución fascinante a lo largo de más de dos milenios.

Época de Moshé — El olé leía él mismo

En el período talmúdico temprano, quien subía al Sefer Torá era también quien lo leía. No había Ba'al Koreh separado. La aliá era un acto completo: el llamado, el ascenso, la lectura, la bendición. Esto requería que todo judío adulto supiera leer Torá con sus tropos (te'amim).

Período del Talmud (siglos III–V) — Las berajot

El Talmud (Meguilá 21b) discute las bendiciones antes y después de la lectura. Se establece que el primero en subir dice la berajá antes y el último dice la berajá después. Los de en medio — en ese período — sólo decían la berajá al final. Este sistema se modificó más tarde.

Período Gaónico (siglos VI–X) — Aparece el Ba'al Koreh

Con la dispersión y el empobrecimiento de la educación hebrea en comunidades del exilio, se introdujo la figura del Ba'al Koreh — el lector profesional o experto que lee en nombre del olé. El que sube hace las bendiciones; el experto lee el texto. Esta separación fue una concesión a la realidad histórica, pero también abrió una nueva profundidad: ahora hay dos roles distintos y complementarios.

Período Medieval (siglos XI–XVI) — Debate de los Rishonim

Los grandes Rishonim debaten si todos los olim deben decir berajá antes y después, o solo el primero y el último. El Rambam, Rashba, Ran, y más tarde el Shulján Aruj establecerán que cada olé dice berajá antes y después, por una takana específica: evitar que quienes entran o salen tarde a la sinagoga piensen que la Torá no requiere berajá.

Shulján Aruj (siglo XVI) — La halajá se fija

Rabí Yosef Karo en el Shulján Aruj (Oraj Jayim 139) codifica la práctica en su forma actual. Cada olé hace berajá antes y después. El Ba'al Koreh lee. El olé sigue la lectura en el rollo. La Mishná Berurá del Jafetz Jaim detallará siglos después cada componente de este acto.

Período Moderno (siglos XIX–XXI) — Variaciones comunitarias

Las diferentes comunidades preservan variantes del rito. En las comunidades yemenitas (temán), el olé lee él mismo, conservando la práctica original. Las comunidades reformadas modificaron el número y el orden de las aliyot. El mundo ortodoxo mantiene el sistema de Shulján Aruj con sus variaciones de minhag.


03 · Lunes y jueves: tres personas suben al Sefer Torá

Kohen — Levi — Israel. Los tres que suben en lunes y jueves corresponden a las tres divisiones del pueblo judío. No es un número arbitrario: es la estructura del am Israel expresada en el acto más íntimo de la sinagoga.

El Talmud en Meguilá 21b explica que Ezrá instituyó que en lunes y en jueves lean tres personas. Los Rishonim ofrecen distintas razones para la elección de estos dos días específicos.

¿Por qué se lee la Torá en lunes y jueves?

  • Razón práctica: Eran los días de mercado en la Tierra de Israel. Las personas de aldeas venían a la ciudad a comerciar, y en ese día podían escuchar la Torá y regresar a casa con alimento espiritual.
  • Razón cabalística: El Ari HaKadosh asocia los siete días con las siete midot del árbol sefirótico. Lunes corresponde a Guevurá, y jueves a Hod. La lectura en esos días es un tikún específico para esas midot.
  • Razón de continuidad: Entre Shabat y Shabat hay cuatro intervalos: Shabat→Lunes, Lunes→Jueves, Jueves→Shabat. Nunca se pasan tres días sin Torá. Esta distribución garantiza la nutrición espiritual continua del pueblo.
  • Los tres que suben — Kohen, Levi, Israelita — no son simplemente turnos. Es la reconstitución simbólica del campamento del desierto frente al Mishkán. El Kohen representa la dedicación exclusiva al servicio divino. El Levi, el puente entre lo sagrado y lo popular. El Israelita, la totalidad del pueblo.

    «El Kohen lee primero, luego el Levi, luego el Israelita — por los caminos de la paz.»
    — Talmud Bavli, Masejét Guittín 59a-b

    El Talmud justifica el orden no con argumentos de jerarquía divina sino con darkei shalom — los caminos de la paz. Si no hubiera un orden establecido, la sinagoga sería un lugar de disputas sobre quién merece el honor. La halajá convierte la dignidad en paz, y la paz en kedusha.

    Excepción: cuando no hay Kohen

    Si no hay Kohen en la sinagoga, un Israelita puede subir en su lugar — y ese Israelita no puede decir que es Levi para no generar confusión (Shulján Aruj OJ 135:8). El orden es una estructura de paz, no una rigidez que paraliza la comunidad.


    04 · Shabat: siete aliyot y su significado espiritual

    Siete corresponde a los siete días de la Creación. En Shabat, cada aliyá es un día. El ciclo completo de la semana se recapitula en la lectura de la Torá. El tiempo mismo sube al Sefer Torá.
    «En Shabat, siete [personas leen]. No se puede disminuir de este número, ni añadir a él.»
    — Talmud Bavli, Masejét Meguilá 21b

    El número siete en el Shabat no es casual. Los sabios relacionan cada aliyá con una de las siete midot sefiróticas: Jésed, Guevurá, Tiféret, Netzaj, Hod, Yesod, Maljut. Subir en Shabat es participar en la armonía completa de las dimensiones espirituales del universo.

    Número de aliyot según la santidad del día

  • Rosh Jodesh: Cuatro personas suben
  • Jol HaMoed (días intermedios): Cuatro personas suben
  • Yom Tov: Cinco personas suben
  • Yom Kipur: Seis personas suben
  • Shabat: Siete personas suben, más el Maftir
  • El Talmud en Meguilá 21b explica el principio: cuanto más sagrado el día, más personas participan. La santidad del tiempo se expresa en la amplitud del honor compartido.

    El Maftir y la Haftará

    Hay un octavo honor en Shabat: el Maftir, que lee la porción del Profeta (Haftará). Aunque técnicamente repite los últimos versículos de la parashá, su función es conectar la Torá escrita con la Torá de los Profetas — y en la lectura de la Haftará, la voz de los profetas completa la voz de Moshé.

    «Incluso un menor puede leer en la Torá y ser Maftir en el Profeta.»
    — Talmud Bavli, Masejét Meguilá 23a

    Esta frase del Talmud tiene una consecuencia profunda: el Maftir no requiere el mismo nivel de madurez halájica que las otras aliyot principales. El Maftir es un puente, un umbral, una apertura. Y el Talmud lo deja abierto incluso para los más jóvenes.


    05 · La profundidad espiritual para el que sube (olé)

    La palabra misma lo dice todo: aliá — ascenso. No es sólo un eufemismo de respeto. Es una declaración ontológica. El que sube al Sefer Torá no se desplaza horizontalmente por el espacio de la sinagoga. Asciende. Ingresa a otro nivel de existencia por un momento.

    Las tres dimensiones de la aliá

  • El cuerpo (הגוף): El movimiento físico hacia el Bimá es en sí mismo significativo. Los pies que se mueven, las manos que se extienden hacia el Sefer, los ojos que se cierran en la berajá. El cuerpo participa de la kedusha.
  • Las palabras (הדיבור): La berajá de la Torá no es una formalidad. Es una declaración de reconocimiento: la Torá no es literatura humana. Es el "asher bajar banu" — que Él nos eligió.
  • El alma (הנשמה): Los cabalistas enseñan que en el momento de la aliá, el alma del olé se une a las letras de la Torá que están siendo leídas. Cada letra tiene una correspondencia con un tipo de alma particular.
  • El acto de tocar el rollo

    El olé toca el Sefer Torá con el borde del talit (manto de oración) o con un cinturón del propio Sefer, y luego besa el extremo que tocó el pergamino. Este gesto no es teatral. En el lenguaje de la tradición, el contacto con el objeto sagrado transmite un flujo de kedusha — de santidad — que entra por el tacto y se sella con el beso.

    El Abudraham (siglo XIV) explica que no se toca directamente el pergamino para no borrar las letras con el aceite natural de la piel, pero hay también una dimensión de reverencia en no tocar lo sagrado directamente.

    «No debe mirar la Torá durante la bendición, para que no parezca que está leyendo [y así la bendición sea para la lectura futura y no para lo ya leído].»
    — Mishná Berurá 139:11

    Este detalle halájico enseña algo profundo: la berajá antes de la lectura debe ser un acto completamente independiente de la lectura misma. Primero viene el reconocimiento — la bendición; luego viene la acción — la lectura. El orden importa. La gratitud antecede al disfrute.

    El olé no abandona el Bimá inmediatamente

    La halajá establece que el olé debe permanecer en el Bimá hasta que termine la aliá del siguiente. La razón, según el Talmud y el Shulján Aruj (OJ 141:7), es evitar que parezca que huyó de la Torá — que el acto de bajar inmediatamente transmita una actitud de urgencia por alejarse del lugar sagrado.

    Quedarse es una declaración silenciosa: "Estoy aquí, presente. La Torá no es una obligación que se cumple y se olvida. Es un lugar en el que uno permanece."


    06 · La profundidad para el que escucha la lectura

    La mayoría de los congregantes durante la lectura de la Torá son oyentes. Pero la escucha de la Torá no es escucha pasiva. Es uno de los actos de mayor intensidad espiritual que describe la tradición.

    «El que escucha es como el que recita.» — שׁוֹמֵעַ כְּעוֹנֶה
    — Talmud Bavli, Berajot 45a

    Este principio talmúdico — shomea ke'oneh — tiene implicaciones enormes. Quien escucha la lectura de la Torá con atención e intención cumple como si hubiera leído él mismo. No es un oyente secundario, es un participante pleno. La voz del Ba'al Koreh se convierte en su propia voz.

    El modelo del Sinaí

    En Shemot 19-20, cuando la Torá fue dada en el Sinaí, todo el pueblo escuchó. No hubo un Moshé que recibió y luego contó; hubo un pueblo entero que experimentó. La lectura semanal de la Torá recrea esa escena: hay un lector, hay un texto, y hay una congregación que escucha con el mismo tipo de presencia que tuvieron en el desierto.

    El Ramban en su comentario al inicio de Yitró escribe que el ma'amad har Sinai — el "estar frente a la montaña" — es el fundamento de toda la fe judía. Cada lectura de la Torá en sinagoga es una forma de ma'amad.

    La Mishná Berurá (146:2) establece que está prohibido hablar durante la lectura de la Torá — incluso de asuntos de Torá. La razón es significativa: no es que la conversación sea mala, sino que menospreciar la lectura pública es menospreciar el momento en que la Torá ingresa colectivamente al mundo.

    La escucha como acto de Emuná

    El Nefesh HaJaim (Rav Jaim de Volozhin) enseña que cuando uno escucha palabras de Torá con kavana — con intención — esas palabras "se graban" en dimensiones espirituales más allá de lo que el oyente comprende conscientemente. El aprendizaje de Torá no sólo informa el intelecto; transforma la estructura espiritual del que aprende.

    Escuchar la lectura del Sefer Torá es, desde esta perspectiva, uno de los actos más transformadores de la vida religiosa judía.


    07 · El Ba'al Koreh: profundidad del que lee la Torá

    El Ba'al Koreh — el lector del Sefer Torá — ocupa una posición singular en la sinagoga. No es simplemente un técnico de la pronunciación. Es el shaliaj tzibur de la Torá — el emisario público de las letras sagradas hacia la congregación.

    El canto de la Torá: Ta'amei HaMikrá

    Las cantilaciones con las que se lee la Torá — los te'amim o tropos — no son ornamento musical. Son un sistema de puntuación, de acentuación, de significado. El Gaón de Vilna enseñó que los te'amim contienen secretos más profundos que cualquier comentario escrito, porque modulan el sentido de cada palabra desde dentro de la palabra misma.

    El Ba'al Koreh que lee con los te'amim correctos no está cantando la Torá — está liberando el significado que está codificado en ella.

    «El que lee debe hacerlo de manera que sus propios oídos escuchen [lo que lee].»
    — Talmud Bavli, Masejét Meguilá 21b

    Esta exigencia talmúdica — que el lector escuche lo que él mismo lee — tiene una dimensión psicológica y espiritual profunda. El Ba'al Koreh no puede ir en "piloto automático". Debe estar presente en cada palabra, escucharse a sí mismo, ser testigo de lo que transmite.

    Hay un concepto llamado dikduk — precisión en la lectura. El Ba'al Koreh tiene la responsabilidad de pronunciar correctamente cada palabra, cada vocal, cada dagesh. Una lectura incorrecta no sólo es imprecisa; en el límite, puede cambiar el significado de lo que se lee ante la congregación.

    La preparación espiritual del lector

    El Kaf HaJaim y el Ben Ish Jai mencionan que el Ba'al Koreh ideal se prepara espiritualmente antes de la lectura: revisa la parashá, medita en su contenido, y en algunos minhagim sefardíes, recita kavanot específicas antes de comenzar. No se sube al Sefer Torá como quien sube a un escenario. Se sube como shaliaj — como mensajero.


    08 · ¿Qué cambia espiritualmente durante la lectura?

    ¿Qué ocurre exactamente en el momento en que se lee la Torá ante la congregación? La tradición — especialmente la dimensión mística — ofrece respuestas que van más allá de lo ceremonial.

    La dimensión del Zohar

    El Zohar (Parshat Vayakhel 206a) enseña que cuando se saca el Sefer Torá y se lee ante la congregación, se abren las puertas celestiales y se despiertan los mundos superiores. La comunidad que escucha la Torá en ese momento está conectada con fuerzas espirituales que trascienden el espacio físico de la sinagoga.

    En particular, el Zohar habla de que los neshamot — las almas — de los tzadikim que están en el Gan Eden escuchan también la lectura de la Torá junto con la congregación terrenal. La lectura conecta los mundos.

    La perspectiva del Ari HaKadosh

    El Arizal (Rabí Itzjak Luria, Safed, siglo XVI) enseñó que cada parashá semanal tiene su influencia espiritual particular para esa semana. La lectura de la Torá no es un repaso informativo del texto. Es el canal a través del cual la energía espiritual de esa parashá ingresa al mundo material durante esa semana.

    Según el Ari, las cuatro partes de la lectura — antes de la aliá, la berajá inicial, la lectura en sí, y la berajá final — corresponden a los cuatro mundos de la Kabalá: Atzilut, Briyá, Yetzirá, Asiyá. El acto completo de la aliá recorre verticalmente toda la estructura de la realidad.

    La perspectiva de Reb Najman de Breslov

    Reb Najman (Likutey Moharan I, 19) enseña que la lectura de la Torá en sinagoga tiene el poder de rectificar los pecados de la semana y renovar la conexión con la raíz del alma. Cuando el olé sube con humildad genuina — reconociendo que no es él quien merece el honor sino que el honor es de la Torá — ese acto de bitul (anulación del ego) genera una luz espiritual que ilumina su semana entera.

    Para Reb Najman, incluso alguien que no entiende las palabras que escucha puede ser transformado por la lectura, porque las letras de la Torá actúan en el alma independientemente de la comprensión intelectual.

    Desde una perspectiva más experiencial: en el momento de la lectura, algo en la comunidad se unifica. Personas que pueden tener tensiones, disputas, diferencias, quedan silenciadas ante las mismas palabras. El texto sagrado no es de nadie en particular — es de todos. Y en ese momento de escucha compartida, la comunidad vuelve a ser, brevemente, un solo cuerpo.


    09 · Kavanot: las intenciones sagradas de la aliá

    La halajá no sólo legisla el qué y el cómo del acto. Exige también el para qué interior. Las kavanot — las intenciones — no son opcionales en la tradición judía. Son la diferencia entre un acto mecánico y un acto sagrado.

  • Kavana 1 — Reconocimiento del don: Antes de subir, la intención es reconocer que la Torá es un regalo, no un mérito. "Asher bajar banu" — Él nos eligió — no es un reclamo de superioridad sino un reconocimiento de responsabilidad.
  • Kavana 2 — Humildad al subir: El Jafetz Jaim escribe que no debe subir quien no tiene la intención de escuchar la lectura. Subir para mostrar el honor recibido, sin intención de escuchar, vacía el acto de su contenido.
  • Kavana 3 — Escuchar activamente: El Shulján Aruj (OJ 141:2) exige que el olé escuche la lectura del Ba'al Koreh y siga cada palabra. La berajá que recita no es independiente del texto.
  • Kavana 4 — La berajá como compromiso: Decir "Barjú et Hashem hamevoraj" es convocar a la congregación. Es una declaración pública de que lo que está a punto de ocurrir trasciende al individuo.
  • Kavana 5 — La intención del Nombre: La tradición cabalística sugiere que al escuchar el texto leído, el olé puede meditar en las cuatro letras del Nombre Divino, considerando cómo la parashá revela un aspecto particular de la Presencia de HaShem.
  • Kavana 6 — La gratitud al bajar: La berajá final — "Asher natan lanu Torat emet" — es un cierre que vuelve al reconocimiento. "Nos dio Torá de verdad, y vida eterna plantó dentro de nosotros." Bajar del Bimá con esa conciencia es completar el círculo.
  • «El que sube debe tener la intención de leer junto con el lector.»
    — Shulján Aruj, Oraj Jayim 139:4

    Esta instrucción del Shulján Aruj crea una realidad singular: aunque el olé no emite sonido, su silencio es activo. Sus ojos siguen las letras, su mente acompaña las palabras, su alma está presente. Es una lectura sin voz — pero no sin intención.


    10 · Opiniones de grandes sabios sobre Aliyat HaTorá

    A lo largo de las generaciones, los más grandes maestros del pueblo judío dejaron reflexiones que iluminan dimensiones del acto que la halajá sola no puede capturar.

    Rambam — Rabí Moshé Ben Maimon

    El Rambam en Hilkhot Tefila codifica que la lectura de la Torá en público es una obligación cuyo origen es mosaico — takana de Moshé. Para el Rambam, elevar la institución de la lectura pública al nivel de la autoridad de Moshé es una declaración inequívoca: esto no es tradición opcional. Es la columna vertebral de la transmisión de la Torá a través del tiempo.
    — Mishneh Torah, Hilkhot Tefila VeNesiat Kapayim 12:1

    Rashba — Rabí Shlomo ibn Aderet

    El Rashba escribe que el orden Kohen-Levi-Israel no establece una jerarquía de valor espiritual sino una estructura de paz social. "Los caminos de la Torá son caminos de dulzura, y todos sus senderos son paz" (Mishlei 3:17). El honor en la sinagoga debe distribuirse de manera que no engendre orgullo en unos ni resentimiento en otros. El orden es un instrumento de shalom, no de categorías.
    — Responsas del Rashba, Parte I

    El Ari HaKadosh — Rabí Itzjak Luria

    El Arizal enseñó que las berajot de la Torá contienen 72 palabras en total, correspondientes a los 72 nombres de HaShem que emergen de los tres versículos del Mar Rojo (Shemot 14:19-21). La lectura de la Torá y la primera revelación de la Torá en el Éxodo están místicamente unidas. Cada aliá es un destello de ese momento original.
    — Sha'ar HaKavanot, Inyan Keriat HaTorah

    El Gaón de Vilna — Rabí Eliyahu de Vilna

    El Gaón enseñó que las entonaciones de la Torá — los te'amim — son más antiguas que cualquier comentario y contienen la interpretación auténtica del texto. Un Ba'al Koreh que lee con los te'amim correctos está comunicando no sólo el texto sino su significado más profundo. La melodía de la Torá es también Torá. El canto no es ornamento: es significado.
    — Comentario sobre Mishlei, Introducción

    El Jafetz Jaim — Rabí Israel Meir Kagan

    El Jafetz Jaim detalla las prohibiciones de hablar durante la lectura de la Torá y la obligación de escuchar con atención. Pero su observación más poderosa es ética: el honor que se siente al subir al Sefer Torá debe generar gratitud, no orgullo. Quien sube y piensa "merezco este honor" ha pervertido el acto. Quien sube y piensa "qué privilegio inmerecido" ha comprendido su esencia.
    — Mishná Berurá 139, Be'ur Halajá

    Reb Najman de Breslov

    Reb Najman enseña que el Sefer Torá en la sinagoga es como el alma del tzadik en el mundo. La presencia del rollo sagrado en el espacio físico de la comunidad no es simbólica — es real. Así como la presencia del tzadik eleva a quienes lo rodean sin que ellos necesariamente lo comprendan, la presencia del Sefer Torá transforma el espacio de la sinagoga. Subir a él es acercarse a la fuente de todas las almas.
    — Likutey Moharan I, Torá 56

    Rabí Shimshon Rafael Hirsch

    Rav Hirsch interpretó la lectura pública de la Torá como el mecanismo por el cual el pueblo judío renueva su pacto con el texto sagrado en cada generación. No es suficiente que la Torá exista en rollos y bibliotecas. Debe ser escuchada, pronunciada, vivida comunitariamente. La aliá es el momento en que el individuo declara públicamente: "Yo también soy parte de este pacto."
    — Horeb, Capítulo sobre Keriat HaTorah

    Reflexión final: el ascenso que no termina

    «Y vosotros que os adherís a HaShem vuestro D-os, estáis todos vivos hoy.» — Devarim 4:4

    Cada vez que el pueblo se acerca al Sefer Torá, esta promesa se renueva. La Aliyat HaTorá no es un evento que ocurre y pasa. Es un ascenso continuo — una invitación permanente a subir, a escuchar, a estar presente ante las mismas letras que resonaron en el Sinaí.

    Ya sea que subas al Bimá, que escuches desde tu lugar, o que leas como Ba'al Koreh, recuerda: en ese momento, el cielo y la tierra se encuentran. Las almas de los tzadikim escuchan contigo. Y las letras de la Torá, escritas en tinta sobre pergamino, se escriben también en tu alma.

    La próxima vez que escuches "Ya'amod..." — que alguien es llamado al Sefer Torá — presta atención. No es sólo un nombre que se pronuncia. Es un alma que asciende.
    Compartir
    ← Todos los artículos
    DG

    David Gozlan

    Aprende a Rezar

    Utilizamos cookies para mejorar tu experiencia en nuestro sitio web. Al continuar navegando, aceptas el uso de cookies conforme a nuestra Política de Cookies y Política de Privacidad.