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Parashá de la semana · Kishuf

Kishuf: Hechicería en la Toráh y el poder de la Emuná

El pacto con lo oculto

¿Qué enseña la Toráh sobre la hechicería (Kishuf)? Descubre por qué buscar atajos espirituales debilita tu Emuná y cómo reconectarte con HaShem.

Por David Gozlan ·

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01 · La pregunta que nadie quiere hacer

¿Cuántas veces has escuchado a alguien decir "me hicieron un trabajo", o "me pusieron mal de ojo"? ¿Cuántas veces tú mismo, en un momento de desesperación, has pensado en ir a que alguien te "limpie"?

No venimos a burlarnos de eso. La pregunta sobre Kishuf — la hechicería en la Toráh — es mucho más incómoda todavía: ¿por qué la Toráh misma — no la cultura, no la superstición, la Toráh — trata esto como uno de los pecados más graves que existen?

Esta entrada del Sefer HaMidot de Reb Najmán de Breslev, en la letra Kaf (כ), nos lleva directo al corazón de una prohibición que sigue siendo radicalmente relevante hoy, especialmente para quienes crecimos en culturas donde lo oculto se mezcla con la fe cotidiana.


02 · La fuente bíblica: una prohibición sin matices

La Toráh no deja espacio para ambigüedades cuando habla de hechicería:

מְכַשֵּׁפָה לֹא תְחַיֶּה
>
Mejashefá lo tejaié
>
"A la hechicera no la dejarás vivir."
>
— Shemot (Éxodo) 22:17

Es una de las prohibiciones más tajantes de toda la Toráh. No dice "no la respetarás" ni "no la escucharás". Dice que no puede vivir en medio del pueblo. Eso te dice el nivel de gravedad con el que la tradición trata esto — no por superstición, sino por lo que representa espiritualmente.

Pero, ¿por qué tanta severidad? ¿Qué tiene la hechicería que la pone al nivel de los peores crímenes?

La respuesta está en lo que el Kishuf realmente significa a nivel espiritual.


03 · ¿Qué es realmente el Kishuf? La definición del Talmud

El Talmud, en el tratado de Sanhedrín 67b, hace un juego de palabras que es también una definición teológica profunda. Rabí Yojanán enseña que la palabra keshafim (כְּשָׁפִים) — hechicerías — es un acrónimo de:

"Makjishín pmalia shel maalá"
>
"Lo que contradice, lo que desmiente al séquito celestial."
>
— Talmud Bavlí, Sanhedrín 67b

Esta definición lo cambia todo. La hechicería no es simplemente "magia" en el sentido de trucos o ilusiones. Es un intento de manipular la realidad por fuera del orden que HaShem estableció. Es decirle al mundo: "yo puedo torcer las leyes de la creación sin pasar por Ti."

Cuando alguien practica Kishuf — o acude a quien lo practica — está haciendo una declaración espiritual, aunque no sea consciente de ella:

  • Está diciendo que el sistema de HaShem no es suficiente
  • Está diciendo que existe un poder paralelo que puede dar lo que D-os no da
  • Está diciendo que la oración, la Teshuvá y la Emuná son lentas o ineficaces
  • Por eso la Toráh lo trata con tanta gravedad. No es un tema de superstición. Es un tema de lealtad espiritual.


    04 · Los magos de Egipto: el límite de lo oculto

    La Toráh nos da una ilustración perfecta de los límites del Kishuf en la historia del Éxodo.

    Cuando Moshé y Aharón hacen señales delante de Faraón, el texto dice que los magos de Egipto hicieron "lo mismo con sus artes ocultas" (belatehem). Pudieron replicar algunas señales: convirtieron varas en serpientes, agua en sangre, hicieron subir ranas.

    Pero llegó un momento en que ya no pudieron. En la plaga de los piojos, la hechicería se topó con su pared. Y los propios magos egipcios le dicen a Faraón:

    אֶצְבַּע אֱלֹהִים הִוא
    >
    Etzbá Elohim hi
    >
    "Esto es el dedo de D-os."
    >
    — Shemot (Éxodo) 8:15

    Ese es el límite que la Toráh enseña: la hechicería puede imitar algo, puede parecer poder. Pero se topa con una pared que no puede cruzar, porque no viene de la Fuente real.

    El Rambán (Najmánides) comenta que los magos pudieron crear la apariencia de cosas grandes, pero no pudieron crear algo tan pequeño como un piojo. ¿Por qué? Porque la creación verdadera — incluso de lo más diminuto — pertenece solo a HaShem. La hechicería puede imitar, distorsionar, confundir. Pero no puede crear.

    Esta distinción es fundamental para entender por qué el Kishuf es tan peligroso: no porque funcione del todo, sino porque funciona lo suficiente como para engañar.


    05 · Kishuf y Latinoamérica: la fe mal dirigida

    Aquí es donde este tema se vuelve personal para muchos de nosotros.

    Venimos de culturas — mexicana, colombiana, venezolana, dominicana, de toda Latinoamérica — donde el sincretismo entre santería, curanderismo y fe popular está tejido en la vida cotidiana:

  • La abuela que manda a hacer una "limpia"
  • El amigo que recomienda un "brujo bueno"
  • La vecina que te dice que te "amarraron" y necesitas un "trabajo" para deshacerlo
  • Los amuletos, las velitas de colores, los "trabajos" para el amor o el dinero
  • No es maldad. Muchas veces es desesperación y fe mal dirigida. Cuando alguien lleva meses sin trabajo, cuando un hijo está enfermo, cuando el matrimonio se derrumba — la tentación de buscar una solución rápida por fuera del camino de HaShem es enorme.

    Pero cuando buscamos resolver el dolor a través de fuerzas que prometen atajos por fuera de HaShem, participamos — aunque sea sin saberlo — en la misma dinámica que la Toráh prohíbe.

    El diagnóstico de Reb Najmán

    Reb Najmán de Breslev enseñaba que el problema de fondo detrás de estas búsquedas casi siempre es lo mismo: falta de Emuná — falta de confianza real en que HaShem ya está sosteniendo tu situación, incluso cuando no lo ves.

    "El principal remedio para todo es la oración. Siempre se puede rezar. Y HaShem siempre escucha la oración."
    >
    — Reb Najmán de Breslev, Likutey Moharán

    La Emuná no es creer que todo va a salir como tú quieres. La Emuná es confiar en que HaShem está presente en tu situación — en la enfermedad, en la pobreza, en la soledad — y que Él tiene un camino para ti que no necesita pasar por fuerzas oscuras.

    El Sefer HaMidot enseña que la persona que fortalece su Emuná se protege naturalmente del Kishuf, porque ya no necesita buscar poder en ningún otro lugar. La confianza en HaShem es el escudo más fuerte que existe.

    ¿Y el "mal de ojo"?

    Es importante distinguir. La tradición judía sí reconoce el concepto de ayin hará (mal de ojo) como una realidad espiritual. Pero la solución nunca es acudir a un brujo o hechicero. La solución siempre pasa por:

  • Tefilá (oración directa a HaShem)
  • Teshuvá (introspección y corrección)
  • Tzedaká (generosidad y justicia)
  • Humildad (no exhibir lo bueno que tienes)
  • Estos son los remedios que la Toráh ofrece. No necesitas intermediarios oscuros.


    06 · El camino de la Emuná: lo opuesto al Kishuf

    Si el Kishuf es intentar manipular la realidad sin pasar por HaShem, la Emuná es exactamente lo contrario: es soltar el control y confiar en que el Creador del universo sabe lo que hace con tu vida.

    Eso no significa pasividad. Significa que tus acciones nacen de la confianza, no de la desesperación. Que rezas porque crees que HaShem escucha, no porque "no te queda otra opción". Que trabajas con honestidad porque confías en que el sustento viene de Él, no de manipulaciones.

    "Todo el que confía en HaShem, la bondad lo rodea."
    >
    — Tehilim (Salmos) 32:10

    El Baal Shem Tov enseñaba que en el lugar donde está tu pensamiento, ahí estás tú completo. Si tu pensamiento está en buscar atajos por fuera de HaShem, tu alma está en territorio peligroso. Pero si tu pensamiento está en confiar en Él — incluso en medio del dolor — tu alma está en el lugar más seguro que existe.

    Lo que Kishuf revela sobre nosotros

    Al final, el tema de la hechicería no es solo sobre brujos y hechiceros. Es un espejo que nos muestra dónde está nuestra confianza real. Cada vez que sentimos la tentación de buscar un atajo espiritual — sea una "limpia", un amuleto, una consulta con alguien que promete resultados rápidos — esa tentación nos está revelando un área donde nuestra Emuná necesita fortalecerse.

    Y eso no es motivo de vergüenza. Es motivo de trabajo interior. La Emuná no se tiene o no se tiene. Se construye, día a día, oración a oración, decisión a decisión.


    Práctica de la semana

    Cuando algo te desespere esta semana — la salud, el dinero, el amor — antes de buscar un atajo, siéntate diez minutos en silencio y dile a HaShem exactamente lo que sientes.

    Sin fórmulas. Sin intermediarios. Sin velas de colores ni rituales ajenos.

    Solo tú y Él.

    Eso, y no otra cosa, es lo que la Toráh pide que hagas con tu necesidad. Eso es Hitbodedut. Eso es el camino opuesto al Kishuf. Y es infinitamente más poderoso.

    Esta semana, cada vez que sientas miedo o desesperación, repite internamente:

  • "HaShem está conmigo, no temeré" (Adonai li, lo irá — Tehilim 118:6)
  • Identifica si hay algún área de tu vida donde estás buscando "atajos" en lugar de confiar
  • Dedica unos minutos cada día a hablar con HaShem en tus propias palabras

  • Fuentes consultadas

  • Shemot (Éxodo) 22:17 — "Mejashefá lo tejaié"
  • Shemot (Éxodo) 8:15 — "Esto es el dedo de D-os"
  • Talmud Bavlí, Sanhedrín 67a–67b — definición y gravedad de Kishuf
  • Sefer HaMidot, letra Kaf, entrada Kishuf (p.172, ed. español)
  • Likutey Moharán, Reb Najmán de Breslev — sobre Emuná y oración
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    David Gozlan

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